Una mujer de 74 años sin antecedentes personales de interés, consultó en nuestro Centro por un cuadro progresivo de seis meses de evolución de mareo sin sensación de giro de objetos, acompañado de náuseas, vómitos ocasionales e inestabilidad de la marcha. La paciente refería asimismo acúfenos en el oído izquierdo. Durante la exploración física se halló una masa en la región retroauricular izquierda, no dolorosa a la palpación, de consistencia firme y adherida a la piel. No se palparon adenopatías. La exploración neurológica evidenció únicamente discreta inestabilidad de la marcha sin otra focalidad asociada.
La tomografía computarizada (TC) craneal demostró una lesión de gran tamaño, extraaxial, lobulada, hiperdensa, no calcificada, con escaso edema perilesional, localizada en la mitad izquierda de la fosa craneal posterior, que ejercía efecto masa sobre el cuarto ventrículo y que ocasionaba importante osteolisis occípito-mastoidea. El tumor captaba contraste heterogéneamente. En la resonancia magnética (RM) craneal se observó que la lesión, de dimensiones fijadas en 7,6×3,5×3,5 cm., estaba en íntima relación con el tentorio, comprimiendo el hemisferio cerebeloso izquierdo, el lóbulo temporal izquierdo y el cuarto ventrículo. Se trataba de una lesión isointensa en imágenes ponderadas en T1 e hiperintensa en imágenes ponderadas en T2 respecto al córtex cerebral, que presentaba intenso realce tras la administración de gadolinio. Asimismo se apreciaban señales de vacío serpinginosas intralesionales en probable relación con vasos tumorales. La arteriografía demostró una masa muy vascularizada únicamente desde ramas de la arteria carótida externa izquierda, por medio de las arterias occipital, auricular posterior y ramas de la faríngea ascendente. El seno transverso-sigmoide izquierdo se encontraba permeable aunque con menor flujo que su homónimo contralateral.

Mediante un abordaje retromastoideo izquierdo, se resecó de forma macroscópicamente completa una lesión extraaxial de características hemorrágicas, que asentaba sobre la duramadre de la convexidad occípito-temporal y sobre el tentorio. Se resecó el seno transverso izquierdo y se seccionó el tentorio. El procedimiento se completó con fresado del hueso de la calota y reconstrucción del defecto quirúrgico con plastia dural, grasa abdominal autóloga y fibrina de origen biológico (resección grado I de Simpson). La RM postoperatoria inmediata confirmó la resección completa de la lesión.

El estudio histológico demostró que se trataba de un hemangiopericitoma al observarse una lesión hipercelular, constituida por células de escaso citoplasma y núcleos alargados. Al aplicar la técnica con reticulina se dibujaba una malla pericelular muy densa. Las técnicas de inmunohistoquímica resultaron definitivas al mostrar marcadores vimentina positivo y antígeno epitelial de membrana (EMA) negativo. El índice proliferativo fue del 5-10%. La paciente evolucionó satisfactoriamente, sometiéndose a radioterapia adyuvante para completar el tratamiento de la lesión que finalizó tres meses después, recibiendo una dosis total de 60 Gy. Dieciséis meses tras la intervención quirúrgica no existe evidencia clínicoradiológica de recidiva local ni de metástasis a distancia.

