Acude a la consulta un paciente de sexo femenino de 54 años, tras sufrir un estado inflamatorio agudo en el sector posterior izquierdo del maxilar inferior. La paciente relata haber concurrido a un odontólogo hace un mes, recuerda que el mismo le realizó una toma radiográfica intraoral y le manifiestó no tener ninguna patología visible en dicha imagen dada la ausencia de las piezas.

Se realiza un minucioso estudio clínico observándose las ausencias de los molares inferiores del sector izquierdo y se observa un buen estado de salud bucodental. A partir de allí se decide realizar una radiografía extraoral panorámica con el objetivo de poder observar con mayor amplitud la zona en cuestión.

En la radiografía se visualiza una imagen radiopaca, de forma redondeada y límites netos, en el sector posteroinferior izquierdo a la altura del conducto dentario inferior en zona molar. Al realizar la anamnesis la paciente refiere que durante estado de infección que había padecido días atrás, tenía parestesia de esa zona, con lo que determina que algo sucedía en relación al nervio dentario inferior. Se descarta sea un resto radicular de algunas de las extracciones dentarias anteriores por la ubicación en que se encuentra y por el tamaño y forma del objeto de estudio. Este se observa de mayor tamaño a lo que podía ser un resto radicular de una pieza dentaria aún en posición transversal.
Realizados todos lo estudios pertinentes se decide su tratamiento quirúrgica. Se presentan las fotos de lo distintos pasos operatorios.
Se decide realizar la enucleación de esa patología para lo que se emplea una incisión lineal sobre el reborde desdentado con descarga a nivel del 33, tras una osteotomía del la zona por donde se creía estaba la lesión, se encontró tejido de granulación dentro de una cavidad osteolítica. Se encuentra el nervio dentario inferior y a expensa de una delicada maniobra se lo levanta. Inmediatamente por detrás aparece una superficie sólida de tamaño pequeño que es retirada de una manera dificultosa ya que el espacio era muy pequeño y el objetivo era no lesionar el nervio dentario inferior, el que se reubica en su conducto. En la figura 3, se observa la cavidad remanente, surcado de izquierda a derecha por el paquete vasculonervioso. En la figura 4, se observa la sutura ya realizada y en la figura 5, el material extraído que fue enviado a realizar los estudios anatomopatológicos en la cátedra de Anatomía Patológica de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires.

Se observa en la figura 8, una radiografía periapical de control tomada al año. En el lugar que ocupara el odontoma se observa un área con tendencia al aumento de densidad ósea y podemos ver el trayecto del conducto dentario a través de sus corticales superior e inferior. Clínicamente el paciente recuperó totalmente la sensibilidad.

El informe anatomopatológico nos informó que se encontró macroscópicamente un fragmento de tejido duro cilíndrico que mide 0,7 x 0,4 x 0,3 cm y tres fragmentos de tejido blando, blanco traslucido y que al corte no se encuentran particularidades. Microscópicamente esta constituido por fragmentos de tejidos dentarios, tejido óseo laminar esclerótico y reacción fibrogranulomatosa con infiltrado inflamatorio linfoplasmocitario. El diagnóstico corresponde a tejidos dentarios incluidos con reacción inflamatoria crónica, es decir que su diagnóstico es compatible con el de un odontoma.

Discusión y conclusión
Los tumores de origen odontogénico abarcan el 4% de todas las lesiones de la cavidad bucal y maxilares, los quistes suelen tener el 13% y el resto de las patologías abarcan el 83% restante según la bibliografía consultada.

Se puede establecer que el odontoma es el tumor benigno odontológico más frecuente según el criterio de los distintos autores, con un alto predominio sobre los otros tumores. Estadísticamente, el odontoma complejo abarca el 37%, el compuesto el 30% por encima del ameloblastoma que posee un 14% y el mixoma que se lo encuentra en un 7%.1,17-19

La incidencia nos indica una predisposición del sexo masculino en un 60,5% por sobre el femenino (39,5%) según la bibliografía consultada 1,2,20-22

El paciente tratado es del sexo femenino, en la sexta década de vida. La lesión se encontraba en el maxilar inferior en la zona posterior del lado izquierdo no coincidiendo con la prevalencia tanto en edad, sexo y ubicación la lesión según la bibliografía consultada.1,23-28
Quedo corroborado que la técnica panorámica es el estudio radiográfico convencional adecuado para poder diagnosticar este tipo de afecciones por la visualización completa de los maxilares y estructuras limítrofes como por su baja exposición gonodal.29
De lo expuesto se demuestra la importancia de poder solicitar el estudio radiográfico adecuado para poder obtener un diagnóstico presuntivo correcto ya sea por ubicación, forma y tamaño de la lesión. El cumplimiento estricto de las normas de bioseguridad y el seguimiento correcto de los pasos operatorios en el tratamiento quirúrgico para evitar las posibles complicaciones posteriores a la cirugía. La corroboración a través de los estudios histopatológicos es imprescindible para la resolución del caso y seguimiento a través de controles radiográficos a corto, mediano y largo plazo.

