Paciente de sexo femenino de 17 años de raza blanca que acudió al servicio de Cirugía y Traumatología Bucomáxilofacial del Hospital Francés de Buenos Aires con una asimetría facial de diez días de evolución. El examen clínico reveló un aumento de volumen a nivel del cuerpo del maxilar inferior del lado izquierdo que borraba el fondo de surco vestibular. La mucosa de revestimiento de la zona presentaba características de normalidad. La paciente refería un intenso dolor a la palpación y el test de vitalidad pulpar fue negativo para las piezas dentarias 3,6 y 3,7. El estudio de imágenes reveló una lesión osteolítica, radiolúcida, unilocular y tabicada por distal del segundo pre-molar izquierdo que comprometía el cuerpo y la rama ascendente del maxilar inferior. Se observó también la presencia de un tercer molar retenido en relación a la cavidad y la pérdida de definición del conducto del nervio dentario inferior.

Los cortes tomográficos permitieron evaluar la extensión real de la lesión.
La lesión medía 8 x 3 x 2 cm y expandía la tabla ósea vestibular.
Bajo anestesia local se llevó a cabo una biopsia quirúrgica donde se obtuvo un fragmento de tejido blando cuya característica destacable fue su gran espesor.
Microscópicamente se observó un tejido fibrogranulomatoso con áreas mixoides, por presencia de cristales de colesterol y áreas hemorrágicas antiguas y recientes con reacción giganto celular con acúmulos de macrófagos con pigmento hemosiderínico. Periféricamente se visualizó osteogénesis reaccional con formación de trabéculas osteoides, y en algunos sectores se hallaron masas de material eosinófilo de aspecto fibrinoide con focos de calcificación. El diagnóstico fue el de un quiste óseo simple con características similares a las observadas en el quiste óseo simple de los huesos largos. Previo tratamiento endodóncico de las piezas dentarias desvitalizadas y en un segundo procedimiento quirúrgico llevado a cabo bajo anestesia general, se abordó nuevamente la lesión realizando la exodoncia del tercer molar retenido y la enucleación total del tejido blando que revestía la cavidad quística. Durante el procedimiento quirúrgico se produjo un profuso sangrado que fue controlado con maniobras locales de hemostasia. El lecho quirúrgico mostró indemne el paquete vásculonervioso que se encontraba libre por reabsorción del canal óseo. El control a los tres, seis y doce meses mostró una evolución satisfactoria del proceso con reparación de los tejidos.

