En 1987, un paciente de 43 años, el hijo mayor del paciente nº 1, ingresó en nuestro servicio de cirugía oral y maxilofacial con un gran tumor de la mandíbula izquierda.

El tumor se había presentado 11 años antes, cuando el paciente vivía en otro lugar del país, y fue diagnosticado en el hospital local como un fibroma osificante. Se detectaron al mismo tiempo niveles altos en sangre de calcio y de parathormona. Se le resecó un adenoma paratiroideo.
Desde entonces, el tumor mandibular seguía creciendo y el paciente fue tratado varias veces con radioterapia y curetaje.
Cuando fue visto por primera vez en nuestro servicio, el paciente tenía un tumor voluminoso de la mandíbula izquierda con zonas de osteorradionecrosis e infección, además de dos masas más pequeñas en la maxila izquierda y la mandíbula derecha. Evidenciaba además ceguera izquierda dolorosa producida por la radioterapia e insuficiencia renal incipiente.

Se realizó una enucleación del ojo izquierdo y hemimandibulectomía izquierda; no se hizo la reconstrucción debido a la presencia de infección local. El tumor resecado (13x18 cm) era un fibroma osificante.

Cinco años más tarde, se realizó hemimandibulectomía derecha con reconstrucción utilizando 2 injertos de costilla ; el diagnóstico histopatológico del tumor derecho fue el mismo. El paciente murió 3 años más tarde por las complicaciones del fallo renal, a pesar de tratarse con hemodiálisis desde 1990.

