Presentamos el caso de una paciente de 63 años de edad, remitida a nuestra consulta por su odontólogo, quejándose de una masa dolorosa en la región del canino inferior derecho, que había descubierto cuatro semanas antes. Negaba historia de alteración neurosensorial, disfagia, odinofagia, pérdida de peso o fiebre. El examen físico demostraba una mínima tumefacción facial y asimetría. Intraoralmente, se observaba un abombamiento de la tabla lingual derecha mandibular a nivel del canino, con vestibulización del mismo. No se palpaban adenopatías cervicales. La ortopantomografía demostró un area radiolúcida, de bordes regulares, en relación con el canino, de 2 cm de diámetro máximo. Se diagnosticó como patología quística benigna.

Se realizó una biopsia incisional bajo anestesia local. Los estudios microscópicos concluyeron que era una neoplasia maligna de células fusiformes.
Como estudio de extensión se realizó una TC de tórax, de abdomen y de pelvis, que fue absolutamente negativo.
La paciente fue intervenida bajo anestesia general tres semanas después de su primera visita. En ese momento, presentaba una masa que había emergido por la cara vestibular, en la zona de la biopsia. Se realizó una disección cervical supraomohioidea derecha, con exéresis de la glándula submaxilar y los ganglios linfáticos regionales. La mandíbula fue resecada desde la sínfisis hasta el primer molar inferior derecho. La pieza quirúrgica y el vaciamiento cervical estaban, macroscópicamente, libres de tumor. Para la reconstrucción primaria del defecto se utilizó una placa de reconstrucción.

En el postoperatorio inmediato, la paciente desarrolló una infección cervical, con una comunicación orocervical, a pesar de la sonda nasogástrica colocada en el momento de la cirugía. A pesar del tratamiento antibiótico intravenoso, la paciente no mejoró, con lo que se retiró la placa de reconstrucción bajo anestesia general. Posteriormente, la paciente evolucionó favorablemente, y fue dada de alta en el 20 día postoperatorio.
El estudio inmunohistoquímico de la biopsia y de la pieza quirúrgica mostraban que las células tumorales eran reactivas para vimentina y actina músculo-específica. Asimismo, también eran reactivas para desmina. Finalmente, se diagnosticó de leiomiosarcoma grado II.

La paciente presenta seguimientos periódicos en nuestra consulta, hace ya 15 meses del diagnóstico, y está libre de recidivas o metástasis.

