Presentamos una mujer de 44 años que consultó en Urgencias de nuestro centro por presentar cuadro de epigastralgia asociado a deposiciones melénicas. Entre sus antecedentes destaca que estaba en seguimiento por los servicios de Hematología y Digestivo por haber presentado un síndrome de Budd-Chiari y abortos de repetición, habiéndose diagnosticado tras estudio morfológico y genético y biopsia de médula ósea un estadio prefibrótico de mielofibrosis primaria y una mutación heterocigota para el reordenamiento JAK-2 (V617F). Por ello, la paciente seguía tratamiento anticoagulante con acenocumarol oral y había sido incluida en lista de espera de trasplante por deterioro de la función hepática.
Ingresó en nuestro servicio, observándose una anemización significativa (Hb: 9,2 g/dl) respecto a sus niveles previos, y un INR: 1,5. Se instauraron medidas de soporte hemodinámico y se realizó una gastroscopia de urgencia en la que se observó una úlcera afectando a cara posterior de bulbo duodenal y primera rodilla con sangrado en sábana, que se trató mediante inyección de adrenalina diluida y colocación de clips hemostásicos, y un pliegue engrosado en segunda porción duodenal a nivel supraampular.
A las 48 horas la paciente presentó deterioro del estado general y nueva anemización, decidiéndose realizar nueva endoscopia. Se observó estómago de retención con abundante contenido líquido, que se aspiró, mucosa gástrica normal, píloro permeable e importante abombamiento de la pared duodenal a nivel supraampular de segunda porción que producía una estenosis completa a ese nivel. Se realizó tras ello un TC abdominal de urgencia que visualizó una gran masa retroperitoneal y en raíz de mesenterio muy irregular, multilobulada y heterogénea, compatible con un hematoma. Su parte más superior se situaba entre la vesícula y la cabeza pancreática, bajo la primera porción duodenal, comprimiéndola y obliterando su luz. Desde ahí se continuaba con otra gran lobulación de 12 x 9 x 11 cm e inferiormente, por delante de la aorta, cava y psoas derecho hasta fosa iliaca derecha, con un tamaño máximo de 17 x 7 x 6 cm.
Con estos hallazgos se decidió suspender la anticoagulación y realizar una arteriografía, sin que se objetivara un punto de sangrado. Se colocó un drenaje radiológico en la colección y la paciente permaneció posteriormente estable y sin nuevos episodios de anemización ni signos externos de sangrado. No obstante, tras revertirse la anticoagulación, presentó una trombosis de las venas yugular y subclavia, por lo que se alcanzó la decisión conjunta de especialistas de Hematología y Digestivo de reintroducir la anticoagulación en el límite inferior del rango terapéutico. Actualmente, varios meses después del episodio, la paciente permanece estable y pendiente de trasplante hepático.
