Presentamos el caso de una mujer de 56 años de edad, sin antecedentes de hepatopatía previa, consumidora habitual de productos de Herbalife y zumo de Noni. Acudió a urgencias por un cuadro de dolor abdominal inespecífico, náuseas e ictericia mucocutánea. No se evidenció a la exploración física deterioro neurológico. En la analítica sanguínea destacaba: ALT 940 U/l, AST 1300 U/l, GGT 173U/l, FA 187 U/l, LDH 431 U/l, bilirrubina total 21,45 mg/dl, y una actividad de protrombina del 41% (INR 2.03).
El estudio de la etiología incluyó serologías de virus hepatotropos: VHA, VHB, VHC, VHE, CMV, EB, VVZ, HHV 6-8 que fueron IgG e IgM negativas. Serología VIH negativa. ARN-VHC y ADN-VHB negativos. La serología de Coxiella, T. Cruzi, Treponema y Brucella, fueron negativas para IgG e IgM. Se descartó además enfermedad de Wilson, deficiencia de alfa 1 antitripsina y hepatitis autoinmune.
La ecografía abdominal y colangio-hepato resonancia magnética descartaron patología biliopancreática. La evolución analítica fue tórpida como se muestra en la tabla I. En la biopsia hepática transyugular se observó hepatitis lobulillar con necrosis confluente que iniciaba transformación nodular.
En la tercera semana de evolución la paciente desarrolló episodio de encefalopatía hepática grado II y un empeoramiento clínico con aparición de ascitis. El cuadro clínico progresó hacia fallo hepático que precisó trasplante hepático urgente, con buena evolución posterior.
