Se presenta una serie de 5 casos de LGV, varones de raza blanca, con proctitis como lesión inicial y diagnosticados entre febrero de 2011 y febrero de 2012. La edad media fue de 44,6 años y todos ellos presentaban serología positiva para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Cuatro recibían tratamiento antirretroviral y tenían carga viral indetectable en el momento de la infección por Chlamydia trachomatis. El otro caso fue diagnosticado en ese episodio de la infección por el VIH. Todos los pacientes eran homosexuales y habían tenido varios contactos sexuales en los últimos meses. Los síntomas que motivaron la solicitud de la rectosigmoidoscopia fueron dolor anal en 3 de ellos y supuración anal asociada a rectorragia en los restantes. La afectación endoscópica se limitaba al recto distal en los tres primeros casos y al recto medio y distal en los dos últimos. Las lesiones iban desde un eritema leve e inespecífico (caso 5; figura 1) hasta una afectación circunferencial del recto distal por úlceras geográficas con bordes sobreelevados, fondo fibrinoso y exudado mucopurulento (caso 3; figuras 2 y 3). El examen anatomopatológico objetivó una mucosa rectal con tejido de granulación, intenso infiltrado inflamatorio de polimorfonucleares y exudado fibrinoleucocitario asociado a fibrosis y congestión a nivel del estroma. No se apreciaron granulomas ni inclusiones virales en las muestras. La técnica de PAS y la tinción de Zihel-Nielsen fueron negativas. La confirmación diagnóstica se realizó en todos los casos mediante PCR para los serotipos L de Chlamydia trachomatis en tejido rectal. El caso 3 mostró afectación inguinal con adenomegalias en la tomografía computarizada pélvica. Todos los pacientes recibieron tratamiento con doxiciclina, 100 mg dos veces al día por vía oral durante 3 semanas, con completa resolución de las lesiones. La curación se confirmó mediante rectosigmoidoscopia a las 2-4 semanas de la finalización del tratamiento. En los dos casos con afectación más grave de la mucosa (casos 3 y 4) se apreciaron numerosos cambios cicatriciales en el recto distal, sin estenosis ni otras complicaciones. Tras una media de seguimiento de 15,2 meses, todos los pacientes continuaban asintomáticos y sin lesiones rectales.
