Varón de 69 años con antecedentes de cirrosis hepática de origen alcohólico en estadio B de Child e hipertensión portal. Fue ingresado con el diagnóstico de encefalopatía hepática grado I-II. Veinticuatro horas tras el ingreso, presentó empeoramiento de la encefalopatía III-IV y deposiciones melénicas. Se realizó gastroscopia urgente en la que no se observaron signos de sangrado activo ni se evidenció la existencia de varices esofágicas. Un TC abdómino-pélvico mostró signos de cirrosis hepática con hipertensión portal, ascitis y la presencia de vasos periféricos de calibre aumentado a nivel del área cecal. Tras varios episodios de sangrado digestivo se realizó colonoscopia que objetivó restos hemáticos a nivel de íleon. Por ello, se realizó enteroscopia sin objetivarse a nivel de esófago ni estómago varices ni restos hemáticos. En segunda porción duodenal se visualizaron varios mamelones de aspecto varicoso con sangrado en jet por uno de ellos, tras esclerosar con etoxiesclerol (dilución al 1 %) aumentó el sangrado, por lo que se decidió esclerosis con cianoacrilato 1 cc en las dos varices principales, con cese del sangrado al retirar la aguja de esclerosis. Se exploró hasta yeyuno, sin visualizar más mamelones sugerentes de varices. Tras la enteroscopia, presentó progresiva disminución del nivel de conciencia (Glasgow 3); así como deterioro de la función renal, hepática, cardiaca y neurológica; decidiéndose la limitación del esfuerzo terapéutico, y falleciendo posteriormente secundario a fallo hepático.
