Paciente varón de 70 años de edad, sin alergias medicamentosas conocidas, con antecedentes de diabetes mellitus insulindependiente, trasplante ortotópico de hígado 3 años antes por cirrosis hepática VHC y carcinoma hepatocelular, recidiva de cirrosis hepática por VHC en el injerto e ingresos hospitalarios previos en los últimos seis meses por encefalopatía hepática, descompensación hidroelectrolítica y episodio reciente de colitis por Clostridium difficile, en tratamiento habitual con insulina, espironolactona, furosemida, vitamina K, omeprazol y micofenolato mofetil (500 mg vía oral cada 8 horas). Ingresa en el hospital por cuadro de encefalopatía hepática grado II. En la exploración física, el paciente estaba consciente, desorientado en tiempo y espacio, con asterixis ++/+++, sin fiebre, auscultación cardiorrespiratoria normal, ascitis grado 2 y edemas en MMII hasta rodillas con fóvea ++/+++. La radiografía de tórax al ingreso fue normal, y en la analítica de rutina había cifras de hemoglobina de 10,3 g/dl, hematocrito del 30%, leucocitos de 4.500 x 103 mcl con 70% polimorfonucleares, 19% linfocitos, 9% monocitos y 2% eosinófilos, glucemia 207 mg/100 ml, urea 57 mg/100 ml, creatinina 1,2 mg/100 ml, AST 63 UI/l, AST 25 UI/l, sodio 135 mEq/l, potasio 4,59 mEq/l, plaquetas 110.000 x 103 mcl, INR 1,59, actividad de protrombina del 52%. Se procedió a sondaje vesical y canalización de vía venosa periférica. A los tres días del ingreso, el paciente presentó cuadro febril (38 oC de temperatura axilar) y se procedió a la realización de urocultivo, hemocultivo venoso y radiografía de tórax. En la auscultación respiratoria se apreciaron crepitantes húmedos bibasales. La radiografía de tórax mostraba una imagen en campo medio derecho de patrón alveolar, indicativo de neumonía a ese nivel. Se inició tratamiento empírico con cefotaxima a dosis de 2 g vía intravenosa cada 8 horas. El urocultivo fue negativo y en el hemocultivo se produjo desarrollo de Pantoea agglomerans sensible a amoxicilina, amoxi/clavulánico, cefotaxima, gentamicina y ciprofloxacino. Tras el inicio del tratamiento antibiótico empírico, el paciente no volvió a presentar fiebre, y la imagen patológica de la radiografía de tórax, había desaparecido en la placa de control realizada a los cinco días.

J. Morales Ruiz, M. D. Espinosa Aguilar, M. A. López Garrido, F. Nogueras López y C. Viñolo Ubiña Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Granada

