Varón de 44 años sin antecedentes de interés, diagnosticado de colitis ulcerosa e intervenido, con colectomía total e ileostomía terminal, por megacolon tóxico. Acude a Urgencias por dolor abdominal difuso de tipo cólico de 18 horas de evolución, con varias deposiciones líquidas inicialmente, y cierre intestinal en las últimas horas. A la exploración, abdomen distendido y doloroso, con ruidos hidroaéreos ausentes. Ileostomía terminal iliaca derecha con escaso débito y hernia paraileostómica no reductible. Analíticamente, presentaba hemograma normal y bioquímica con glucosa 388 mg/dl, urea 98 mg/dl, GOT 50 U/l, GPT 52 U/l, LDH 556 U/l, GGT 159 U/l, CK 41 U/l, TG 358 mg/dl, PT 5,2 g/l y PCR 63 mg/l. La gasometría venosa, ionograma y coagulación eran normales con fibrinógeno de 891 mg/dl. La radiología simple y TAC abdominal eran compatibles con oclusión intestinal. Ante la falta de respuesta al tratamiento médico, se decide tratamiento quirúrgico de la hernia paraileostómica presentando posteriormente empeoramiento del estado general, signos de sepsis y celulitis de piel y tejido celular subcutáneo abdominal circundante al ostoma, reinterviniéndose en otras 2 ocasiones, con resección de 50 cm de intestino delgado cada una, presentando ulceraciones profundas, perforaciones y pequeños abscesos adyacentes al ostoma. Durante el postoperatorio, el paciente comienza con sangrado difuso por el orificio de ileostomía y necrosis en los últimos centímetros de esta. La endoscopia alta, hasta segunda porción duodenal era normal. Ante estos hallazgos, se procede a la reapertura de la herida quirúrgica, apreciándose necrosis de los últimos centímetros del asa de ileostomía, sangrado activo de ulceraciones profundas de la mucosa y perforaciones cubiertas con coágulos intraluminales, resecándose nuevamente 50 cm de intestino afectado. La anatomía patológica de la pieza resulta compatible con enfermedad de Crohn. El paciente continuó con hemorragia digestiva persistente y signos de inestabilidad hemodinámica, requiriendo transfusión de 10 concentrados de hematíes y 2 de fibrinógeno, sin respuesta a corticoterapia a dosis plenas, por lo que se inicia tratamiento con infliximab previa realización de placa de tórax, mantoux negativo y TAC toracoabdominal que descartó procesos infecciosos. Cinco días después de la primera dosis de infliximab, el sangrado remite y tres meses después se encuentra asintomático, con terapia de mantenimiento con infliximab y en la enteroscopia de control, se observa mucosa intestinal sin ulceraciones.

