Una mujer de 66 años es remitida a nuestro servicio ante el hallazgo ambulatorio en TAC abdominal de una lesión de 7 cm en lóbulo hepático izquierdo.
Se trata de una paciente sana y sin antecedentes de interés que había acudido a su médico de cabecera a realizarse un chequeo rutinario y este detectó en una analítica convencional una discreta elevación de transaminasas, por lo que decidió completar el estudio con una prueba de imagen. No presentaba ninguna otra clínica reseñable por aparatos.
A la exploración física la paciente presentaba un buen estado general llamando únicamente la atención la presencia de discreta molestia a la palpación en hipocondrio derecho.
A su ingreso en nuestra unidad se realizaron las siguientes pruebas complementarias:
­ Hemograma y coagulación: sin alteraciones.
­ Bioquímica: bilirrubina total 1,12, fosfatasa alcalina 690 (n < 258), LDH 359, GOT (AST) 185 (n < 40), GPT (ALT) 211 (n < 40), GGT 673 (n < 36), resto normal.
­ Marcadores tumorales: CA 19.9, 10.9, alfafetoproteína 386,9 (n < 10), CEA 1.12.
­ EKG: ritmo sinusal sin alteraciones significativas.
­ Radiografía de tórax: sin alteraciones.
­ TAC abdominal: tumoración de 7 cm, de bordes bien delimitados, centrada en el segmento medial del lóbulo hepático izquierdo, que se extiende al lóbulo hepático derecho. La masa produce compresión del tronco principal de la porta y, sobre todo, de la rama izquierda de la misma, así como discreta dilatación del árbol biliar izquierdo. La lesión está poco vascularizada y muestra importantes áreas necróticas.
­ Biopsia hepática: cambios de hiperplasia nodular con marcada esteatosis, no evidencia de malignidad en el material remitido.
Ante la discordancia entre las pruebas de imagen y analíticas, que orientaban hacia un proceso neoplásico, y la anatomía patológica (no concluyente de malignidad) se decide explicar la situación a la paciente ofreciéndole la posibilidad de la cirugía. La paciente acepta la intervención practicándosele una resección de los segmentos IV y V hepáticos.
Durante la operación se envía una biopsia intraoperatoria que es informada nuevamente como biopsia no concluyente de malignidad en el material remitido, pero en la pieza de resección macroscópicamente se diferencia un nódulo mayor de 6 x 6 cm, bien delimitado y encapsulado, que presenta un nódulo central de pequeño tamaño, necrosado y multilobulado. Microscópicamente se diferencian áreas extensas sin atipias, con abundantes vacuolas lipídicas y con un índice de proliferación muy bajo y otras áreas con alta celuraridad, núcleos atípicos, mitosis e índice de proliferación en torno al 15%. Finalmente el tumor es catalogado como hepatocarcinoma bien diferenciado (grado II) rico en lípidos.

En el postoperatorio la paciente no presentó ninguna complicación reseñable y fue dada de alta con posterior seguimiento en consultas externas. Actualmente se encuentra asintomática y en una analítica de control se ha comprobado la normalización tanto de las transaminasas como de la alfafetoproteína.

