Mujer de 70 años, remitida a nuestra consulta por presentar una tumoración nodular, móvil, violácea, de consistencia dura, de límites bien definidos, de 4 cm de diámetro máximo, localizada en región subxifoidea. La lesión había aparecido como una pequeña pápula rosada 6 meses antes y su crecimiento había sido rápido y progresivo, hasta llegar a ser ligeramente doloroso. Como antecedente de interés presentaba un carcinoma hepatocelular difuso con un nódulo de 5 cm en el lóbulo hepático izquierdo y múltiples nódulos en el lóbulo hepático derecho, todo ello sobre una cirrosis hepática por virus de la hepatitis C. El carcinoma había sido diagnosticado 15 meses antes mediante pruebas de imagen (TC y resonancia magnética), a-fetoproteína > 300 ng/mL e histología (PAAF y tru-cut). La extensión y el tamaño tumoral contraindicaron la intervención quirúrgica, por lo que se consideró el tratamiento con quimioembolizaciones supraselectivas, mediante abordaje por arteria femoral común derecha, utilizando lipiodol, cisplatino y embosferas de 300 a 500 micras de diámetro. En los análisis de laboratorio actuales destacaba: LDH 482 UI/L, GOT 182 UI/L, GPT 166 UI/L, a-fetoproteína de 324,5 ng/mL. Se realizó una TC abdominal en la que se apreció una lesión sólida de 3,5 cm localizada en tejido celular subcutáneo, sin continuidad intraabdominal, de límites bien definidos, isodensa con el hígado, que no se apreciaba en controles previos, sugestiva de implante tumoral. Asimismo, se visualizaron las múltiples lesiones en los segmentos II, III, IV y VII conocidas previamente. La localización de la lesión subcutánea coincidía con el trayecto de punción para la biopsia del segmento II realizada meses antes. No se demostró enfermedad metastásica en ningún otro lugar.

Con el diagnóstico de metástasis subcutánea de un carcinoma hepatocelular se indicó cirugía exerética de la lesión, que se efectuó bajo anestesia general sin complicaciones.
Macroscópicamente, la pieza quirúrgica consistió en una elipse cutánea con abundante tejido subcutáneo, que contenía una tumoración sobreelevada, no ulcerada, que ocupaba un área de 5 x 2,5 x 2 cm, de consistencia carnosa al corte, pardo-amarillenta, con zonas hemorrágicas, bien delimitada pero no encapsulada, situada inmediatamente por debajo de la piel. Microscópicamente se observó que el tumor estaba situado en el tejido subcutáneo adyacente a la dermis reticular, separado de este por una pseudocápsula fibrosa. Mostraba un patrón de crecimiento expansivo. Contenía haces y cordones de hepatocitos de diverso tamaño y morfología, con citoplasma intensamente eosinófilo, y núcleos hipercromáticos, de dimensiones variables, con moderado pleomorfismo. Se observaron, asimismo, algunas figuras de mitosis. Las células tumorales presentaron inmunorreactividad para alfa-fetoproteína y marcador de hepatocitos ("hepatocyte"). El índice proliferativo (porcentaje de células positivas para Ki-67) fue elevado (> 20%). El aspecto histológico y la tinción inmunohistoquímica fueron prácticamente idénticos a los del tumor original.

Tras la cirugía, el postoperatorio fue satisfactorio y la enferma continúa en tratamiento mediante embolizaciones de su enfermedad hepática.

