Escolar de sexo masculino con 8 años de edad, residente en Santiago, con antecedentes de una leucemia mieloide aguda (LMA) M4, sometido a un trasplante de precursores hematopoyéticos (TPH) un año antes y rinitis alérgica. Evolucionó con una recaída de su leucemia tras lo cual se administró un ciclo de quimioterapia en preparación a un nuevo TPH. Ocho días después se hospitalizó por un episodio de neutropenia febril, por lo que se inició vancomicina, ceftazidima y amikacina. Refirió dolor en la fosa nasal derecha e incisivo superior, constatándose cuatro días después de su ingreso, una erosión leve en la fosa nasal derecha (FND) con signos de sangrado reciente y una costra dolorosa en la porción antero-inferior del tabique nasal izquierdo (FNI). Esta última se removió y se envió a cultivo bacteriano y de hongos. Bajo la costra se observó una lesión del cartílago septal más adherida y negruzca, cuya superficie se removió sin presentar sangrado. Se envió a tinción de calcoflúor, la cual evidenció hifas septadas por lo que se inició voriconazol iv 9 mg/kg/dosis, dos veces al día. La tomografía computarizada (TC) de cavidades paranasales evidenció cambios inflamatorios pansinusales sin extensión extrasinusal. Se realizó precozmente una cirugía endoscópica nasal, consistente en una esfenoidotomía derecha, con resección de tabique nasal necrótico y del cartílago septal izquierdo. Se enviaron muestras de cornete superior y esfenoides derecho, mucosa de tabique nasal y cartílago septal izquierdo a biopsia. Las dos primeras se enviaron además a tinción de calcoflúor resultando negativas y a cultivo bacteriano. Las muestras fueron sembradas en agar Sabouraud dextrosa a temperatura ambiente y a 35 °C.

La muestra quirúrgica de tabique nasal y la de cartílago septal mostraron a las 48 h desarrollo de colonias de 4-6 mm, algodonosas, laxas con aspecto de polvo de hollín, de color blanco grisáceo, y color oliváceo por el reverso. La muestra del esfenoides derecho fue negativa. A la microscopia se observaron hifas dematiáceas, con conidióforos color café claro, septados, solitarios y geniculados, zigzageantes en la región apical, desde donde brotaban conidios de forma simpodial. Éstos eran color marrón, cilíndricos, de paredes pigmentadas gruesas, con tres distoseptos y cuatro células, con cicatrices de color marrón oscuro en el lugar de unión a la hifa conidiogénica. Basados en la macroscopia y microscopia se identificó el agente como una Curvularia spicifera. Para confirmación de género, se realizó una reacción de polimerasa en cadena (RPC) universal y posterior secuenciación de los segmentos génicos ITS1, ITS4 y 5,6S ARNr, a las colonias desarrolladas, identificándose Curvularia spp.

La biopsia de la mucosa del tabique nasal y del cartílago septal izquierdo mostró extensas zonas de destrucción, necrosis, ulceración y hemorragia asociadas a la presencia de abundantes elementos micóticos filamentosos histo y angioinvasores. Los elementos micóticos correspondían a filamentos hialinos tabicados con algunas dilataciones globosas y crecimiento variable de 45° a 90°, con caracteres de hialohifomicetes. La muestra de pared ósteo-condro-mucosa de comete y esfenoides derecho sólo mostró signos de inflamación crónica activa inespecífica.
Para el estudio de sensibilidad antifúngica las colonias obtenidas en agar Sabouraud fueron sembradas en agar agua para aumentar la producción de conidias. Se realizó micro dilución según la norma CLSI, documento M38-A2, resultando sensible a los tres antifúngicos estudiados, con CIM a anfotericina B de 1 μg/ml, posaconazol 0,25 μg/ml y voriconazol 0, 25 μg/ml.
Tras la identificación etiológica, se ajustó el esquema antifúngico asociando anfotericina liposomal 5 mg/kg/día y se realizó un nuevo aseo quirúrgico dos días después, observándose la mucosa nasal sin necrosis, con tinción de calcoflúor y cultivo negativos. Las detecciones de galactomanano en sangre se mantuvieron negativas durante la evolución. Recibió voriconazol por 40 días, con concentraciones plasmáticas variables entre 0,2-1,6 mg/L (rango terapéutico 1-5 mg/L) y anfotericina liposomal por 25 días (dosis acumulada 125 mg/kg). Evolucionó en forma satisfactoria del punto de vista otorrinológico. Recibió un segundo TPH, sin presentar lesiones cutáneas ni síntomas nasales en los siguientes meses. Sin embargo, no logró reconstitución inmune, falleciendo por otras complicaciones infecciosas.
