Preescolar varón de cuatro años de edad previamente sano y con esquema de inmunizaciones completas para su edad. Tres semanas después de un cuadro respiratorio alto se diagnosticó un síndrome de Guillain Barré, por lo que ingresó a unidad de terapia intensiva pediátrica. Recibió tratamientos antibacterianos de amplio espectro (piperacilina/tazobactam por ocho días por una neumonía asociada a ventilación mecánica, sin aislamiento microbiológico, y luego meropenem durante 10 días por una bacteriemia asociada a un catéter venoso central (CVC) por Klebsiella pneumoniae. Durante su estancia en terapia intensiva fue sometido a una cateterización urinaria permanente y a una traqueostomía.
Al quinto día de tratamiento con meropenem, el paciente persistió febril, por lo que se sospechó una infección fúngica. En orina y sangre hubo aislamiento de C. tropicalis. La tinción de Gram de la orina se observaron levaduras y el urocultivo se informó con 30.000 ufc de C. tropicalis con una CIM ≤ 0,25 μg/mL para anfotericina B y caspofungina, y ≤ 1 μg/mL para fluconazol. La cepa se identificó por CHROMagar; no se realizó asimilación de azúcares. Se confirmó C. tropicalis por Vitek 2 ® 2 compact 60 (Biomérieux) y los puntos de corte para CIM se obtuvieron por microdilución en caldo según CLSI. Se inició tratamiento con anfotericina B deoxicolato 1 mg/kg/día. La fiebre bajó al tercer día y los hemocultivos se negativizaron al cuarto día de terapia. Anfotericina B deoxicolato fue bien tolerada, manteniéndose una función renal normal.

Al séptimo día de tratamiento se realizó una ecotomografía renal y de vías urinarias, que mostró ambos riñones con cambios inflamatorios agudos: el riñón derecho medía 9 x 3,6 x 3,1 cm, y el riñón izquierdo, 8,8 x 3,5 x 4,6 cm. La vejiga urinaria se encontraba engrosada (4 mm de espesor) y en su interior se identificó una lesión única hiperecogénica que no proyectaba sombra sónica posterior, y con discreta vascularidad central compatible con un fungoma, imagen que persistía al día 14 de tratamiento. Habiendo completado 40 mg/kg de anfotericina B deoxicolato, y por persistencia del fungoma se realizó una resección de éste por cistoscopia. Macroscópicamente el tejido tenía un color blanquecino y consistencia blanda. El estudio histopatológico, con tinción con hematoxilina-eosina, se informó como mucosa vesical con edema estromal, erosiones del epitelio transicional y presencia de linfocitos y macrófagos compatibles con una cistitis crónica. No se realizaron tinciones especiales para hongos. El urocultivo se negativizó posterior a la resección del fungoma, por lo que se suspendió el antifúngico a las 48 h después de la cirugía, con ecografía post-quirúrgica sin evidencia de fungoma.

El paciente permaneció en terapia intensiva durante 16 días y después fue trasladado a neurología pediátrica donde permaneció tres meses internado. Egresó sin traqueostomía y sigue sus controles ambulatorios.
