Preescolar de 3 años 10 meses procedente y residente de Sarayacu, provincia de Pastaza, Ecuador. Ubicada a orillas del río Bobonaza, los habitantes tienen el hábito cultural de caminar descalzos. El niño nació en su domicilio y el parto fue atendido por su abuela. Como antecedente destaca que el paciente dos años atrás había presentado una enfermedad diarreica que requirió internación y una anemia crónica. Ingresó a nuestro Servicio de Pediatría por un cuadro de tres días de evolución caracterizado por dolor abdominal difuso, tipo cólico, de moderada intensidad. Concomitantemente presentó varios episodios de deposiciones semilíquidas con sangre fresca en escasa cantidad. El cuadro clínico se acompañó de una marcada baja de peso en el último mes y evidente compromiso del estado general.
El examen físico evidenció un niño con signos de desnutrición grave, antropometría (peso y talla Z -2), mal estado general, T 37 °C, FC 110 por min, FR 23 por min, y oximetría de pulso 93%. La piel presentaba una turgencia disminuida, mucosas orales secas, palidez generalizada y tejido celular subcutáneo disminuido. El examen cardiopulmonar era normal. Al examen abdominal destacaba dolor a la palpación difusa de predominio en mesogastrio, ruidos hidroaéreos aumentados, sin visceromegalia. Extremidades normales, sin edema. En la exploración anal se evidenció una hemorragia activa con sangre roja rutilante.
Los exámenes de laboratorio mostraron una anemia normocítica (hemoglobina 8 g/dl), 13.500 leucocitos/mm3 con 71% segmentados y una eosinofilia de 18,4%. La función hepática y renal fue normal. Se realizó una ecotomografía abdominal sin hallazgos de importancia y una observación microscópica directa de deposiciones con ausencia de parásitos y polimorfonucleares, y con abundancia de hematíes (50-60 por campo). La serología para VIH fue negativa.
Con el diagnóstico de una hemorragia digestiva baja, el paciente fue sometido a una laparotomía exploradora encontrándose múltiples masas sugerentes de pólipos. El paciente evolucionó con varios episodios de hematoquesia, por lo que se realizó una colonoscopia en que se encontró abundante cantidad de líquido hemático de color café oscuro en el lumen, adherido a la mucosa, múltiples pólipos en el colon. Además, se visualizó una formación polipoidea de 18 mm de diámetro, elevada, pulsátil, con una úlcera en el ciego, cubierta de fibrina en su superficie.

El paciente presentó, además, varios episodios de melena posterior a la colonoscopia. Recibió tratamiento con omeprazol en infusión continua y transfusión de glóbulos rojos. Fue sometido a una endoscopia digestiva alta que mostró una gastropatía eritematosa leve sin rastros de sangrado, con múltiples pólipos en el duodeno. Al continuar con melena, el niño se sometió a una segunda laparotomía en donde se encontró líquido libre de aproximadamente 50 cc en cavidad abdominal, además de una masa de 5 cm de diámetro parcialmente obstructiva que se extendía hasta la serosa, de consistencia dura e irregular a 90 cm del ángulo de Treitz. Además, se evidenciaron múltiples ganglios hasta 3 cm de diámetro en la raíz del mesenterio, mesocolon y colon transverso. Se realizó una resección intestinal con entero-entero anastomosis más hemicolectomía derecha, procedimiento sin complicaciones. El análisis histopatológico de la pieza resecada de la masa de intestino delgado (íleon) y de colon se informó con focos de hiperplasia folicular linfoide, infiltrado inflamatorio polimorfonuclear de la mucosa, submucosa y plano muscular. La pared de íleon presentaba áreas de ulceración de la mucosa, con un importante proceso inflamatorio crónico granulomatoso de todas las capas, con múltiples células gigantes, además de un infiltrado polimorfonuclear eosinófilo moderado, disperso, al igual que en el colon. La tinción de Ziehl Neelsen fue negativa. Con tinción hematoxilina-eosina se identificaron en la mucosa estructuras larvarias, filariformes. Dentro del infiltrado granulomatoso también se identificaron larvas y huevos de un nemátodo estructuralmente compatibles con S. stercoralis (imagen no disponible).

El paciente se manejó en un principio en terapia intensiva con terapia antimicrobiana con ceftriaxona y metronidazol, aporte de soluciones intravenosas y nutrición parenteral, evolucionando en forma favorable. Por los hallazgos en el estudio histopatológico recibió tratamiento con ivermectina 200 μg/kg al día por cinco días. La respuesta clínica fue satisfactoria, normalizando las características de las deposiciones. Tras una estancia de 12 días se dio de alta en buenas condiciones, asintomático y con parámetros de laboratorio normales.
