Paciente de 71 años, de sexo femenino, con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2 (DM-2) mal controlada, hipertensión arterial, enfermedad renal crónica (ERC) en etapa V en hemodiálisis por fístula arterio-venosa y pie diabético izquierdo, con amputación del primer ortejo, un mes previo a la consulta.
Consultó en el Servicio de Urgencia por cuadro de dos semanas de evolución, caracterizado por erupciones cutáneas inicialmente en el cuero cabelludo y que luego se extendieron hacia la cara y las extremidades superiores.
Al ingreso la paciente se encontraba confusa, somnolienta, con mala perfusión distal y taquicárdica. Los signos vitales eran: frecuencia cardíaca 118 latidos/ min, presión arterial 112/72 mmHg y temperatura axilar 37,5 °C. Al examen físico destacaba la presencia de adenopatías cervicales múltiples dolorosas y seis pústulas con base eritematosa en la mejilla izquierda. En la zona témporo-occipital del cuero cabelludo tenía una placa costrosa con secreción purulenta de mal olor, sensible a la palpación. En el brazo derecho presentaba dos bulas tensas, que posteriormente se ulceraron, evolucionando con necrosis. No tenía compromiso de mucosas y el resto del examen físico era normal. Los exámenes de laboratorio mostraron: hemoglobina de 7,3 mg/dL, recuento de leucocitos 27.500/mm3, recuento de plaquetas 513.000/mm3, proteína C reactiva (PCR): 78 mg/dL (valor normal < 5 mg/dL), nitrógeno ureico 98 mg/ dL, pH en sangre 7,1 y bicarbonato sérico 13, 8 mEq/L.

Ante el escenario clínico de una sepsis con foco de entrada cutánea, recibió volumen y se inició terapia antimicrobiana empírica con ceftriaxona y clindamicina i.v., previa toma de cultivos. Evaluada por infectología y dermatología, se cambió antibioterapia a piperacilina/ tazobactam, debido la sospecha clínica de EG. Los he-mocultivos resultaron negativos.
Se efectuó una biopsia de una lesión cutánea realizándose tinción de Gram, cultivo y estudio histopatológico. En la tinción de Gram del tejido se observaron cocáceas grampositivas y el cultivo del tejido fue positivo para Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM). El antibiograma mostró sensibilidad a vancomicina (concentración inhibitoria mínima de 0, 75 ug/mL), rifampicina y cotrimoxazol, y resistencia a todos los β lactámicos, clindamicina, ciprofloxacina y eritromicina. Se ajustó el tratamiento antibacteriano adicionándose vancomicina i.v. El estudio histopatológico confirmó el diagnóstico de un EG, evidenciándose una inflamación dérmica supurativa y necrosante con vasculitis neutrofílica.

Evolucionó en forma favorable, con lesiones costrosas no exudativas, afebril y con descenso de los parámetros inflamatorios. Sin embargo, durante su estadía hospitalaria presentó una necrosis del segundo ortejo del pie izquierdo realizándose una amputación transmetatarsiana que obligó a prolongar el tratamiento antibacteriano con vancomicina y piperacilina/tazobactam por 30 días. Tras una semana de cotrimoxazol oral, la paciente fue dada de alta en buenas condiciones generales, afebril y con resolución de las lesiones cutáneas.
