Niño de 2 años, de sexo masculino, previamente sano y sin antecedentes de interés, consultó por una adenopatía submandibular derecha de diez semanas de evolución como único síntoma, sin respuesta a tratamiento antimicrobiano con amoxicilina con ácido clavulánico oral y antiinflamatorios no esteroidales. Al examen físico la adenopatía era de un tamaño de 2 x 2 cm, no adherida, con discreta fluctuación y con piel adyacente eritemato-violácea; el resto de la exploración era normal. Los marcadores de infección e inflamación y las serologías para virus de Epstein Barr, sífilis, toxoplasma, citomegalovirus y Bartonella henselae fueron negativos. Se tomaron hemocultivos que también fueron negativos. Dentro del estudio de Mycobacterium tuberculosis, la prueba de tuberculina fue menor a 5 mm, Quantiferón (QuantiFERON-TB Gold test in tube® ; Cellestis, Victoria, Australia) fue negativo, así como la RPC para el complejo tuberculosis. La radiografía de tórax fue normal. Se realizó una ecotomografía del ganglio afectado que mostró una formación nodular submandibular derecha de morfología en diábolo, ejes 18 x 14 mm, densidad no homogénea y vascularización periférica y región medial, impresionando un "absceso en botón de camisa".

Ante la sospecha clínica de una adenitis por MNT, y dado el estadio evolutivo (III-IV), se realizó un drenaje ganglionar para estudio microbiológico y anatomopatológico, y se inició tratamiento oral con azitromicina 10 mg/kg/día y rifabutina 5 mg/kg/día.
Una semana después, volvió a consultar por fiebre de 48 h de evolución, sin otra sintomatología. Se controlaron exámenes de laboratorio en que destacó un hemograma con 1.200 leucocitos/mm3 y un recuento de neutrófilos de 300 cél/mm3, con el resto de las series normales. La PCR fue normal y los hemocultivos fueron negativos, el perfil bioquímico era normal. Se interpretó la neutropenia como efecto adverso secundario a rifabutina. Se decidió iniciar tratamiento antimicrobiano intravenoso de amplio espectro mientras el paciente estuviera neutropénico, se suspendió la rifabutina y se reemplazó por ciprofloxacina oral 30 mg/kg/día. El paciente se hizo afebril a las 24 h y se normalizó el recuento de neutrófilos en los controles posteriores, pudiendo ser dado de alta al séptimo día.
El cultivo fue positivo para Mycobacterium intracellulare, tras 25 días de incubación. La identificación se realizó mediante las técnicas Genotype Mycobacterium CM (Hain Diagnostika, Nehren, Alemania) y MALDITOF (score 2,00). Se efectuaron pruebas de resistencia, presentando susceptibilidad a macrólidos y resistencia a quinolonas y antituberculosos habituales.
Tras ocho meses de antibioterapia persistió la adenopatía sin fistulización, con cicatriz hipertrófica, por lo que finalmente se realizó una exéresis quirúrgica sin complicaciones.
