Un adulto mayor de 61 años, con historia de hipertensión arterial había sido ingresado al Departamento de Neurología tres semanas antes con el diagnóstico de Ataque Isquémico Transitorio (AIT). Sin embargo, ya en casa, comenzó a presentar fiebre y, una semana tras su egreso fue nuevamente hospitalizado por un segundo AIT. En esta ocasión y dado su curso febril, el paciente fue evaluado por el Departamento de Infectología. No tenía factores comunes de riesgo para desarrollar una EI, pero aproximadamente 1,5 meses antes, había sido sometido a una AC a raíz de un dolor torácico de causa no precisada.
Hallazgos destacables en su examen físico eran: fiebre de 39,7°C acompañada de calofríos solemnes, pérdida de la motricidad en grado 3/5 de las extremidades superior e inferior derechas, borde hepático palpable 3 cm bajo el reborde costal derecho, y un soplo sistólico de eyección, 3/6, en el borde esternal izquierdo. No había estigmas periféricos de EI.
Los análisis de laboratorio mostraban: recuento leucocitario de 19.870/mm3, hemoglobina de 10,9 g/dL, PCR de 31 mg/dL, creatininemia 1,3 mg/dL. El resto de los exámenes químicos eran normales. Habiendo obtenido hemocultivos, se inició una antibioterapia combinada de cefepime y amikacina, considerando el antecedente de la hospitalización en el mes previo. Una ETT demostró la existencia de una vegetación libremente móvil de 12 x 6 mm adherida a la válvula mitral, junto a cierto grado de insuficiencia mitral. A los tres días de incubación, se aisló P. aeruginosa en todos los hemocultivos. Se constató que esta cepa tenía el mismo antibiograma que el paciente 1. La antibioterapia en curso se mantuvo y, en un control ecocadiográfico, se apreció una reducción del tamaño de la vegetación. No obstante, en el día 24 de antibioterapia, el paciente presentó signos de una falla cardiaca aguda. Fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos (UCI) y apoyado con ventilación mecánica. Se le sometió a cirugía cardiaca con reemplazo mitral por una válvula protésica. Diez días tras ser operado, presentó un tamponamiento cardiaco, drenándose quirúrgicamente abundante fluido. La condición clínica del paciente mejoró, pero 16 días después de esta cirugía, reapareció la fiebre, acompañada de leucocitosis, secreción respiratoria purulenta, y una efusión pleural masiva. Se cambió la terapia a meropenem y se le efectuó una toracostomia a izquierda. Se comprobó la existencia de una neumonía asociada a la ventilación mecánica, por Acinetobacter baumannii.: La condición clínica y hemodinámica del paciente empeoró y finalmente falleció.
