Varón de 48 años de edad, con antecedentes de consumo excesivo de alcohol, de origen rural. Consultó en el hospital de su localidad por un cuadro de 24 h de evolución con náuseas y vómitos, a los que se había agregado cefalea intensa y sensación febril. Al examen físico presentaba signos meníngeos, por lo que fue derivado a nuestro hospital con sospecha de meningitis bacteriana aguda. Ingresó al Servicio de Urgencia en buenas condiciones, afebril y normotenso. Al examen físico destacaban nistagmus rotatorio a derecha y la presencia de signos meníngeos; no se describieron otros hallazgos patológicos.
En el estudio de laboratorio destacaba una leucocitosis de 16.850 céls/mm3, con neutrófilos 91,8% y una PCR de 32,12 mg/dl. Otros parámetros hematológicos, bioquímicos y de coagulación se encontraban dentro de rangos normales. Se realizó una punción lumbar en que se obtuvo un LCR de aspecto turbio a presión aumentada. El estudio citoquímico demostró una proteinorraquia de 5,6 g/l, glucorraquia no detectable y 2.300 leucocitos/ mm3, con 95% de PMN. La tinción de Gram fue informada como diplococos lanceolados grampositivos. El cultivo y los métodos de identificación microbiológicos fueron similares a los utilizados en el primer caso clínico.
Se diagnosticó una meningitis aguda bacteriana y se inició tratamiento empírico con ceftriaxona (2 g c/12 h) y dexametasona (10 mg c/6 h) vía i.v.
El segundo día de hospitalización presentó una agitación psicomotora y alucinaciones, con poca respuesta a risperidona y haloperidol. Se interpretó como un posible síndrome de deprivación alcohólica, manejándose con clordiazepóxido y tiamina. Al sexto día de evolución el paciente se encontraba tranquilo, orientado y asintomático.
Dentro del estudio microbiológico, en el cultivo de LCR se aisló S. suis serotipo 2, sensible a ceftriaxona, eritromicina, penicilina G y cotrimoxazol.
Al sexto día de hospitalización se realizó una TAC cerebral de control en que no se observaron hallazgos patológicos.
El paciente fue trasladado a su hospital de origen al octavo día de evolución clínica, en buenas condiciones y sin hallazgos de focalización neurológica. Completó 14 días de tratamiento con ceftriaxona. En el seguimiento posterior, tres meses después del alta, el paciente refería mareos y se constató una hipoacusia bilateral.
Retrospectivamente se rescató el antecedente epidemiológico de que el paciente criaba cerdos.
