Mujer de 65 años de edad, originaria y residente de la localidad de Curahuasi, Abancay, Apurímac, Perú. Consultó por presentar una dermatosis localizada en el dorso de la nariz con un tiempo de evolución de 50 días.
La lesión consistía en una placa no dolorosa de tejido granulomatoso, de bordes bien definidos, eritematosos y presencia de pápulas, sin secreción purulenta, ni exudado sero-hemático. No presentaba antecedentes familiares patológicos, ni antecedentes personales de diabetes mellitus y/o esporotricosis cutánea. La paciente se dedicaba a las actividades domésticas y manifestó que la lesión apareció después de la picadura de un mosquito. Había recibido tratamiento con clotrimazol al 1%, sin evolución favorable. De acuerdo a las características clínicas de la lesión, inicialmente se planteó el diagnóstico presuntivo de esporotricosis cutánea fija versus leishmaniosis, por lo que se realizaron exámenes micológicos, parasitológicos, glicemia y hemograma. No fue posible realizar una biopsia de la lesión. El hemograma y la glicemia fueron normales. Al examen microscópico directo con hidróxido de potasio (KOH) al 10% no se observaron elementos fúngicos. La leishmanina y el frotis con tinción de Giemsa fueron negativos para Leishmania. Para realizar el cultivo micológico se inoculó 0,2 ml de solución salina estéril cargada en una jeringa de tuberculina de 1 ml en la lesión y el material aspirado se sembró en agar Sabouraud dextrosa con cloranfenicol a 25°C. A los ocho días se observó macroscópicamente el desarrollo de colonias blanquecinas, cremosas y finamente radiadas. En el análisis microscópico con azul de lactofenol, se observaron hifas delgadas y ramificadas acompañados de microconidios compatibles con S. schenckii. Se confirmó así el diagnóstico de esporotricosis cutánea fija granulomatosa, sin realizar estudios anatomo-patológicos. La paciente no regresó a la consulta, ni al laboratorio para el control clínico de las lesiones, por lo que no recibió tratamiento.

