Adolescente femenina de 13 años, sin antecedentes mórbidos. Fue internada por un síndrome febril de un mes de evolución, con lesiones cutáneas no bien catalogadas y una celulitis en el tercio inferior de la pierna izquierda. Presentaba una repercusión nutricional importante con un IMC 14,1 (Z <-2). Dentro de su estudio se realizó ELISA y Westernblot para VIH que resultaron positivos; además se estudió a la madre, el padre y los hermanos que tuvieron serología negativa. No había antecedentes de hospitalizaciones ni transfusiones de productos sanguíneos. Los familiares negaron la posibilidad de abuso sexual y el examen ginecológico fue normal. Evolucionó con mejoría clínica del proceso infeccioso agudo con tratamiento antibacteriano, por lo que se inició tratamiento con anti-retrovirales: AZT, 3TC y lopinavir/ritonavir, con linfocitos CD4 18 céls/mm3 y CV de 130.000 copias/ml.
Posteriormente, presentó varios episodios interpretados como reacciones cutáneas a la terapia por lo que fue necesario el uso de antihistamínicos y corticoesteroides. A los dos meses de iniciada la TAR fue internada por fiebre, diplopía, cefalea y vómitos por lo que se diagnosticó una meningitis aguda. El análisis citoquímico de LCR: glucosa 0,39 g/l, proteínas 0,57 g/l, lactato 2,03 mmol/l, leucocitos: no se observaron y eritrocitos: 520/mm3. La tinción con tinta china fue positiva y en el cultivo hubo aislamiento de C. neoformans. Se trató con anfotericina B deoxicolato i.v. durante 10 días y luego anfotericina liposomal por desarrollar insuficiencia renal secundaria. Se realizó una resonancia magnética que fue normal y un fondo de ojo que mostró un edema de papila bilateral. A los 15 días se realizó control de LCR, análisis citoquímico: glucosa 0,21 g/l, proteínas 1,57 g/l, lactato 3,59 mmol/l, leucocitos: no se observaron, eritrocitos: 200/mm3 conservados. El cultivo de LCR persistió positivo para C. neoformans, negativizándose al mes de tratamiento; sin embargo, presentó intensificación de la cefalea y convulsiones debiendo trasladarse a unidad de terapia intensiva. Su deterioro clínico fue interpretado como un síndrome de respuesta inflamatoria inmune, por lo que fue manejada con corticoesteroides por vía i.v. Evolucionó en buenas condiciones, siendo dado de alta a su domicilio luego de 51 días de hospitalización. La paciente mantuvo TAR con aumento progresivo de linfocitos CD4 hasta 240/mm3 y CV indetectables.

