Paciente de 63 años, de sexo masculino, con historia de tabaquismo crónico, sin otros antecedentes mórbidos.
Consultó por dolor en el hemitórax izquierdo de 3 semanas de evolución, asociado a una pérdida de peso no cuanti-ficada y a un aumento de volumen sensible en relación al músculo pectoral izquierdo. La radiografía de tórax mostró una opacidad de bordes mal definidos en la región perihiliar izquierda. Se solicitó una TAC de tórax que evidenció un tumor de 6,3 por 5,8 cm en el lóbulo pulmonar superior izquierdo (flecha larga Figura 1B) con compromiso extenso de la pared torácica anterior, sin signos de invasión ni compromiso de estructuras bronquio-vasculares centrales, sugerente de una lesión neoplásica broncogénica periférica del lóbulo superior izquierdo asociado a adenopatías hiliares y mediastínicas ipsilaterales (flecha corta Figura 1B). Con estos hallazgos, se decidió realizar una fibrobroncoscopia que mostró un leve engrosamiento de la carina, língula y lóbulo superior izquierdo, sin lesiones intraluminales. Se tomaron tres muestras transbronquiales cuya biopsia se informó como una bronquitis crónica inespecífica con metaplasia escamosa incompleta. Fue internado para completar su estudio evolucionando con dolor persistente en relación a la masa tumoral, sin fiebre y con hemodinamia estable. Dentro de los exámenes de laboratorio destacaba una anemia (hemoglobina 9,5 g/dl), trombocitosis (776.000 /mm3) y leucocitosis con desviación izquierda (42.600/ mm3 con 37% de baciliformes). Se realizó un mielograma que mostró una hiperplasia mieloide compatible con una médula reactiva sin constituir una neoplasia hematológica.

Se realizó una punción percutánea por radiología intervencional que dio salida a contenido purulento, cuyo cultivo bacteriano aeróbico fue negativo. Por sospecha de tumor de la pared costal abscedado, se realizó un drenaje quirúrgico del absceso, aseo y desbridamiento del tejido desvitalizado. Se tomó una muestra de la pared torácica para biopsia y se instaló un sistema aspirativo para cierre de la herida.
La biopsia fue informada como una actinomicosis de la pared torácica, con compromiso de piel, tejido subcutáneo, músculo pectoral y porción perióstica de la costilla, sin elementos histológicos malignos. Fue evaluado por el equipo de infectología decidiéndose tratamiento antimicrobiano con penicilina G sódica i.v. durante 2 semanas. Evolucionó en buenas condiciones generales, con regresión de los parámetros inflamatorios y disminución del débito de los drenajes. A las tres semanas postoperatorias se realizó el último aseo quirúrgico y cierre definitivo de la herida.

Se dio de alta con amoxicilina hasta completar tres meses. Se mantuvo en controles ambulatorios, sin evidencias de complicaciones y con control radiológico a los siete meses postoperatorios que mostró regresión completa de la lesión.

