Paciente masculino, blanco, de 50 años, con antecedentes de alcoholismo por 20 años, procedente de un área rural, que comenzó a presentar fiebre de 38°C. A los 25 días de evolución, su estado general empeoró, persistiendo con fiebre y con diez deposiciones diarreicas al día. Evolucionó con mialgias intensas de predominio en miembros superiores y abdomen, pérdida de peso, desorientación, mioclonías, excitación psicomotora, taquicardia, polipnea y anuria. Ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos donde se realizaron los siguientes exámenes de labo-roratorio: Hemoglobina 11,5 g/dl, leucocitos 16.000/ mm3 (neutrófilos 37%, linfocitos 11%, eosinófilos 52%), VHS 20 mm/h, TGP 170 U/L, bilirrubina directa 25,7 mg/dl, bilirrubina total 29,4 mg/dl, creatinina 4,5 mg/dl, proteínas totales 39,7 g/L; gasometría arterial: acidosis metabólica y alcalosis respiratoria, citoquímico de LCR normal, radiografía de tórax al ingreso normal. Examen parasitológico de heces directo con eosina y lugol y con la técnica de concentración de Baermann: se observaron abundantes larvas de S. stercoralis. Este diagnóstico fue confirmado en el Laboratorio de Referencia Nacional de Parasitología, del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí.

Presentó deterioro del nivel de conciencia así como de la mecánica respiratoria, evolucionando con shock séptico con aislamiento de Escherichia coli en los hemo-cultivos. Recibió tratamiento con tiabendazol 25 mg/kg por cinco días, cefepima y apoyo con aminas vasoactivas, ventilación mecánica y hemodiálisis. Falleció doce horas después del ingreso.
