Paciente de 56 años, sexo femenino, con antecedente de dermatomiositis diagnosticada un año previo a la consulta, en tratamiento con hidroxicloroquina (Plaquinol®) 200 mg, metotrexato 10 mg y prednisona 30 mg diarios. Fue hospitalizada por cuadro de 10 días de evolución, con fiebre, compromiso del estado general y pérdida de peso, encontrándose crepitaciones bilaterales al examen pulmonar. La TAC de tórax mostró un infiltrado nodular bilateral, extenso, con cavitaciones biapicales. La baciloscopia obtenida por lavado bronquio-alveolar (LBA) resultó positiva y la reacción de polimerasa en cadena (RPC) positiva para Mycobacterium tuberculosis. El resto del estudio de LBA fue negativo (cultivo corriente, hongos, Nocardia spp, inmunofluorescencia, RPC para Pneumocystis jiroveci, panel viral respiratorio, cultivo de citomegalovirus, galactomanano). El Departamento de Dermatología fue consultado por úlceras en los pulgares aparecidas cuatro semanas previas al ingreso. Al examen físico se observó una úlcera de bordes bien delimitados con fondo sucio y bordes necróticos, no dolorosa, ubicada en el pulpejo del dedo pulgar izquierdo. Se le realizó biopsia que mostró una necrosis reciente extensa, sin evidencia de vasculitis ni elementos histopatológicos sugerentes de TBC, con inmunofluorescencia directa para C3, IgA, IgG, IgM y fibrina negativos. En el cultivo corriente crecieron S. aureus y Candidaparapsilosis. La tinción de Ziehl Neelsen en tejido fue positiva. Se inició tratamiento con isoniacida, (HIN) rifampicina (RFP), pirazinamida (PZ) y etambutol, además de ceftriaxona y fluconazol. El cultivo acelerado de Mycobacterium spp de la úlcera del pulgar fue negativo a los 60 días; sin embargo, el cultivo obtenido en LBA resultó positivo a los 30 días. La paciente fue trasladada al Hospital del Tórax para continuar su tratamiento.

Dado que se trataba de una paciente inmunosuprimida que cursaba con un cuadro de tuberculosis (TBC) pulmonar, la úlcera del pulgar pudo corresponder a un absceso frío.
