Paciente de 56 años, ama de casa, pedicurista y manicurista, sin antecedentes de enfermedades sistémicas u oculares, usuaria por primera vez de LC lotrafilcon B en período de adaptación de tres meses, sin inconvenientes. Dormía con los lentes semanalmente y los retiraba en los fines de semana para limpieza. No había sentido molestias oculares y le faltaba una semana para el cambio al nuevo par de lentes. En la noche anterior a la consulta presentó intenso dolor, fotofobia y blefarospasmo.
Al momento del ingreso presentaba una úlcera corneal grave en su ojo izquierdo.

Al abrir el estuche al ingreso, se encontró un punto negro, visible a simple vista, el cual correspondió a micelio con hifas aseptadas y detritos, a la observación microscópica (40X) con coloración directa con azul de lactofenol.

La superficie del lente, observada al ingreso, al microscopio, demostró estar rayada y en mal estado.

En el control oftalmológico se constató hiperemia conjuntival asociada a una lesión central corneal de bordes regulares, con 6 milímetros de diámetro, e hipo-pión. No había infiltrados satélites, ni anillo periquerático. Abundante secreción purulenta en el saco conjuntival. La paciente tenía tatuaje permanente como se observa en la foto.

Para el análisis microbiológico, el estuche, el lente de contacto y la solución multipropósito fueron sembrados en agar Saboureaud a 22 °C e incubados durante ocho días, agar manitol para Staphylococcus sp durante 24 horas a 37 °C y agar cetrimida para intentar aislamiento de Pseudomonas sp. Tras cuatro días de incubación, se obtuvo crecimiento de Aspergillus sp. en el agar Saboureaud a partir del estuche del lente, y la solución multipropósito. El crecimiento fue negativo para Staphylococcus sp y positivo en agar cetrimida para P. aeruginosa, siendo ésta última sensible a ciprofloxacina, tobramicina, gentamicina, moxifloxacina en el antibiograma por difusión. Se enviaron las muestras a otro laboratorio confirmándose el mismo resultado. La paciente se controló hasta observar ausencia de hipopión. Posteriormente, en ausencia de Pseudomonas sp, se apreció a la paciente asintomática, con pupila reactiva, evidenciándose cierre central en forma lenta. Se indicó diclofenaco, flurometalona y atropina al 1%. Al día 18 la paciente no presentaba fotofobia, pero se observó un leucoma residual central. Al tercer mes de tratamiento, se remitió para queratoplastía, la cual se realizó a los seis meses de evolución.

La presencia de Aspergillus sp que se reportó en el estuche y en el lente de contacto, hizo plantear la colonización de la córnea. Sin embargo, por la evolución clínica, la ausencia del hongo en el cultivo de la córnea y quizás por su tratamiento inmediato con natamicina, se logró detener una infección que tuvo el riesgo convertirse en endoftalmitis. Es bien sabido que Pseudomonas sp abre el epitelio corneal permitiendo la entrada del hongo.
A los seis meses de evolución y tras la consecución de un donante la paciente fue programada para queratoplastía.
