Matrimonio formado por un varón de nacionalidad española de 44 años y su mujer de origen venezolano de 41 años. Ambos fueron trasladados a nuestro hospital con quemaduras de 1o y 2o grado asociadas a intenso dolor tras exposición solar. El hombre presentaba una dermatitis eritemato-vesiculosa con áreas de hiperpigmentación en cara, región anterior del cuello, tórax, extremidades superiores e inferiores con especial afectación del dorso de ambos pies. Superficie corporal total (SCT) afectada de aproximada el 50%. En la mujer las lesiones se extendían por hombros, tórax anterior y extremidades superiores e inferiores, afectando aproximadamente al 40% de SCT. Ambos referían un intenso dolor que se había iniciado junto con la aparición de las lesiones 24 horas después de una exposición no prolongada al sol (menor de 1 hora de duración).

Observamos en ambos pacientes una clara demarcación lineal de las lesiones, con ausencia de las mismas en las zonas no fotoexpuestas, lo que sugería una reacción de fototoxicidad. Ambos admitieron haberse vertido por encima 48 horas antes, desde la cabeza el varón y desde el cuello la mujer, una infusión hecha a base de la cocción de hojas de ruda con la intención de alejar las malas energías, y haberse expuesto posteriormente al sol durante aproximadamente 1 hora.
Como consecuencia de la extensión de las lesiones y del intenso dolor que presentaban, la mujer fue ingresada en la planta de hospitalización y el hombre requirió ingreso en la Unidad de Grandes Quemados, donde se procedió a rehidratación, tratamiento del dolor y curas tópicas hasta que se produjo la epitelización de las lesiones, tras 2 semanas de tratamiento.
A los 6 meses del episodio, ambos pacientes presentaban aún discromías e hiperpigmentación residual en las zonas que sufrieron la reacción de fototoxicidad, que desaparecieron casi por completo al año.

