Varón de 37 años, sin antecedentes personales de interés, remitido desde el Servicio de Urgencias de nuestro hospital por presentar una masa en el compartimento posterior del miembro inferior izquierdo de años de evolución, no dolorosa hasta las 3 últimas semanas cuando comienza con dolor, aumento de la velocidad de crecimiento, impotencia funcional y parestesias.
A la exploración física el paciente presentaba una gran masa en la región posterior de la pierna izquierda de aproximadamente 15 cm de diámetro, con distensión de los compartimentos posteriores y laterales. Asimismo, refería parestesias discontinuas en la extremidad afecta e hiperestesia en el pulpejo del primer dedo del pie y en la región peronea. La vascularización del miembro estaba indemne, presentando pulsos poplíteos, tibial posterior y pedio conservados. No obstante, constatamos una mayor frialdad en el pie izquierdo con respecto al contralateral.

Realizamos Trucut de la masa con resultado anatomopatológico de sarcoma fusocelular de alto grado (sarcoma sinovial). La resonancia magnética nuclear (RMN) informó de la presencia de una gran masa en la pierna izquierda que afectaba a todo el espesor del músculo sóleo, marcadamente heterogénea, multinodular y polilobulada, de 14x10x7 cm de diámetro máximo, con signos de sangrado reciente. En la parte posterior, la lesión comprime y desplaza los vientres musculares de los gemelos interno y externo, con los que contacta sin planos grasos, y en la parte anterior con el poplíteo, tibial posterior y flexor común de los dedos. Anterocaudalmente, la masa infiltra el polo superior del flexor del primer dedo.
Con respecto a las estructuras óseas observamos una estrecha relación con la diáfisis de la tibia y, aunque se mantienen los planos grasos, el espesor del tejido interpuesto entre ambas estructuras es inferior a 1cm. En cuanto al peroné, el tumor lo engloba semicircularmente en una extensión de unos 12 cm. A pesar de la estrecha relación del tumor con la tibia y el peroné, no observamos signos sugestivos de infiltración ósea. En relación a las estructuras vasculares, apreciamos cómo el polo superior del tumor llega a contactar con la arteria poplítea a nivel de su bifurcación de la salida del tronco tibial anterior, pasando a englobar distalmente al tronco tibio-peroneo con repermeabilización distal de los vasos peroneos.
En resumen, se trata de una tumoración en la musculatura sólea izquierda de 14 cm de diámetro máximo sugerente de sarcoma con signos de infiltración vascular y de la musculatura adyacente.

El paciente fue intervenido bajo anestesia general y la intervención fue realizada por un único equipo quirúrgico que practicó tanto la resección tumoral como la posterior reconstrucción.
Comenzamos con el colgajo plantar disecando un colgajo fileteado B3 de Künstcher (6) y posteriormente con la amputación infracondilea incluyendo la cortical posterior de la tibia. Realizamos anastomosis términoterminales (T-T) a la arteria poplítea y a ambas safenas y neurorrafia entre ciático poplíteo externo y tibial posterior.

En el postoperatorio inmediato el paciente no presentó alteración hemodinámica alguna y el colgajo evolucionó de forma favorable sin necesidad de revisión microquirúrgica del mismo en los días posteriores a la intervención.
El resultado anatomopatológico de la pieza extirpada resultó ser de sarcoma sinovial bifásico de alto grado de 15 cm de diámetro máximo en el espesor del tejido muscular, con bordes quirúrgicos respetados (tumor a 1,5 cm del borde quirúrgico proximal de partes blandas). No se evidenció infiltración del tejido óseo.
El paciente siguió un postoperatorio favorable, siendo dado de alta a su domicilio a los 30 días de la intervención. Llevamos a cabo un seguimiento semanal del mismo hasta obtener una cicatrización óptima para comenzar con el tratamiento ortopédico. A los 60 días el paciente deambulaba con prótesis transtibial tipo PTB (patellartendon-bearing prosthesis) con sistema endoesquelético y pie dinámico con sensibilidad completa en el muñón de amputación. El seguimiento total por nuestra parte fue de 7 meses tras la cirugía. Dos años después de la intervención, continúa en seguimiento por parte de los Servicios de Oncología y Rehabilitación de nuestro hospital, que procederán al recambio protésico según su protocolo cada 2 años. Hasta la fecha, no se han encontrado evidencias de recurrencia local.

