Presentamos el caso de una mujer de 46 años de edad, intervenida en dos ocasiones por secuelas de quemadura en el cuello producida con gasolina (injertos de piel parcial y posteriormente cirugía mediante zetaplastias); presentaba persistencia de brida cérvico- torácica. Se propuso reconstrucción mediante un colgajo de piel en isla con pedículo fasciocutaneo.

Con la paciente en decúbito dorsal y en hiperextension de cuello, se realiza degollado con bisturí y disección con electrocauterio hasta lograr la extensión completa del cuello, quedando una zona denudada en forma de uso de aproximadamente 12x5 cm de diámetro.
Se realiza la marcación de piel con esta forma y medida a nivel subclavicular, con el eje mayor paralelo a la misma. Incidimos con el bisturí hasta la fascia superficial, que incluimos, y comenzamos a disecar un colgajo fasciocutáneo de aproximadamente 3 cm de ancho en su pedículo con su islote de piel transverso irrigado por las perforantes de la arteria mamaria interna hacia la línea media esternal, donde con un arco de rotación de 90º, podemos deslizarlo por un túnel dermoepidérmico previamente realizado hacia la parte superior del cuello; aquí, ya en el defecto, suturamos el plano dérmico con monofilamento reabsorbible 4.0 y la piel con monofilamento no absorbible 4.0. Finalmente cubrimos con Micropore® y apósitos con escasa compresión; en la zona donante se realiza despegamiento y cierre directo por planos del defecto creado.

