Se presenta el caso de una niña preescolar de 5 años 11 meses. Peso de ingreso 21,4 kg, superficie corporal de 0,83 m2. El desarrollo pondoestatural previo al ingreso y las curvas de crecimiento eran normales para su edad y sexo.
Tres semanas antes del ingreso presentó un cuadro caracterizado por odinofagia, fiebre de 39°C y edema palpebral izquierdo. Fue evaluada en atención primaria y se diagnosticó faringoamigdalitis bacteriana indicando tratamiento con amoxicilina y AINES. Al tercer día de tratamiento apareció edema bipalpebral. Inicialmente, se atribuyó el edema a reacción alérgica por lo que se indicó desloratadina.
Evolucionó con aumento del edema palpebral a lo que se agregó distensión abdominal, edema de miembros inferiores, compromiso del estado general y dolor abdominal tipo cólico.
A su ingreso se realizaron exámenes de laboratorio que revelaron: hipoalbuminemia de 1,36 g/dl, y un recuento de leucocitos de 17.500/mm3. Se hospitalizó con diagnóstico de síndrome edematoso y sospecha de síndrome nefrótico. Se solicitó: hemograma, urea, creatinina, PCR y VHS, proteínas totales y fraccionadas en sangre, perfil lipídico, radiografía de tórax y examen de orina, sin hallazgos significativos. El resultado de proteinuria recolectada durante 24 h fue normal, por lo que se descartó la sospecha inicial de síndrome nefrótico y se comenzó el estudio de otras causas de hipoalbuminemia. Dado que presentó pruebas de función hepática sin alteraciones, se consideró la posibilidad de pérdidas proteicas por vía digestiva. Se solicitó una ecografía abdominal, endoscopía digestiva alta y anticuerpos para CMV.
La Ecografía abdominal evidenció esplenomegalia (bazo: 108 mm), sin ascitis. En la endoscopia digestiva alta se encontró en cuerpo gástrico una extensa área deprimida e hiperémica con islas de tejido rosado reticulado. Mucosa acartonada y friable. Se apreciaron sólo dos pliegues engrosados, la mucosa antral estaba indemne.

El informe endoscópico concluyó: "Sospecha de enfermedad de Ménétrier, Adenocarcinoma o Linfoma gástrico". El test de ureasa para HP fue positivo. La IgG para CMV resulto 21,1 EU/ml (positivo). La biopsia gástrica mostró gastritis crónica leve, sin metaplasia, ni displasia, ni malignidad.
Por sospecha de síndrome nefrótico se manejó con aporte de albúmina exógena, furosemida, prednisona y ranitidina, lo que se suspendió a las 48 h. Al tercer día se evidenció disminución del edema de miembros inferiores, recuperación de la albuminemia y mejoría del estado general. Esta mejoría clínica se consideró correspondía a la remisión espontánea de esta enfermedad descrita en niños. No se erradicó H. pylori.
Se realizó una endoscopia de control a la semana que reveló franca recuperación de la mucosa con presencia de algunos pliegues engrosados erosionados. Al día catorce de hospitalización se dio de alta en buenas condiciones generales con un peso de 19,1 kg. Se indicó mantener dieta hiperproteica y esomeprazol 20 mg/día.
Al mes, estando la niña asintomática una endoscopía de control reveló la presencia de pequeñas lesiones elevadas con el aspecto de seudopólipos. La albuminemia fue de 4,3 g/dl, manteniendo peso 19,7 kg. Seis meses después estando la paciente asintomática se le dio el alta definitiva con un peso de 21,5 kg. A los ocho meses se realizó una endoscopía de control en la que se constató una mucosa de aspecto normal.
