Mujer de 65 años diagnosticada de hepatitis crónica por virus C genotipo 1 con una carga viral de 4.300.000 copias/ml e hipertensión arterial (HTA). Se instauró tratamiento con IFN pegilado alpha-2b (180µg/semana) junto a ribavirina (800mg/día). Dados sus antecedentes de HTA se solicitó exploración oftalmológica que se realizó a los 15 días del inicio del tratamiento. Presentó una agudeza visual (AV) de 10/10 con corrección en ambos ojos y en el fondo de ojo (FO): papilas y máculas normales. Esclerosis arterial y tortuosidad venosa con cruces arterio-venosos patológicos.
A los 3 meses, y estando asintomática, fue de nuevo valorada. Presentó la misma AV pero en el FO aparecían múltiples exudados algodonosos en arcadas y polo posterior, con respeto de área macular, así como alguna microhemorragia y microaneurisma. Se etiquetó de retinopatía por IFN y se decidió continuar con el tratamiento dada la nula repercusión en la AV, la carga viral alta y la posibilidad de un seguimiento estrecho.

La respuesta virológica fue tardía en la semana 24, por lo que se prolongó el tratamiento 72 semanas con buena respuesta. Durante el tratamiento se produjo neutropenia que como máximo llegó a ser de 600/mm3 y anemia como máximo de 8,5g/dl de hemoglobina, pero no se modificaron las dosis de IFN.
En los sucesivos controles siempre mantuvo la misma AV, los exudados se fueron reabsorbiendo y quedó sólo una microhemorragia en la arcada vascular temporal superior del ojo derecho.

