Se describe la presentación, evolución y tratamiento de un niño con toxocariasis ocular. Varón de 7 años de edad que acude a la consulta con pérdida de visión en ojo izquierdo (OI) de dos meses de evolución y diagnóstico ecográfico de desprendimiento de retina. Antecedentes sin interés y ambliopía de ese ojo en tratamiento oclusivo.
Se realizó un estudio oftalmológico completo: agudeza visual (AV), biomicroscopia, tonometría, fondo de ojo, ecografía (ECO), angiografía fluoresceínica (AFG), estudio de muestra para PCR y enzimoinmunoanálisis (ELISA).
La AV era de la unidad en OD y movimientos de manos en OI.
Tanto la biomicroscopía como la tensión ocular eran normales.
El fondo de ojo mostraba una gran vitritis que dificultaba la valoración de la retina, apreciándose un granuloma papilar con levantamiento macular.
Se planteó el diagnóstico diferencial con pars planitis, toxoplasmosis, toxocariasis y retinoblastoma. Se inició un estudio general que incluyó radiografía de tórax, hemograma, pruebas hepáticas, proteinograma, y serología de lúes, toxoplasma, y toxocara mediante ELISA. Se decidió instaurar tratamiento con corticoides generales (1 mg/kg/día). El ELISA resultó positivo para toxocara y negativo para toxoplasmosis, estableciéndose el diagnóstico de toxocariasis ocular en forma de granuloma del polo posterior. Una vez diagnosticado, el paciente admitió haber tenido contacto con un cachorro de perro en el parque. Se realizó un estudio parasitológico de material fecal y se descartó la presencia de larva Migrans a otro nivel. También se realizó una ECO ocular (que fue informada como normal) para descartar calcificaciones y se solicitó una analítica en la que se detectó una hipergammaglobulinemia y una ausencia de eosinofilia. Se mantuvo el mismo tratamiento. Un mes después la AV era de 0,1 y había desaparecido la vitritis, pero se mantenía la tracción sobre la mácula y sobre los granulomas periféricos, por lo que se decidió realizar vitrectomía. Se liberó la tracción macular y los granulomas y se tomó muestra vítrea bajo aire, siendo la PCR y el ELISA positivos para Toxocara cani.
La muestra histológica descartó células neoplásicas. La AV mejoró a 0,3 aunque persistía la actividad en la AGF. Se mantuvo el tratamiento dos semanas obteniendo una AV de 0,5. El seguimiento ha sido de 10 meses durante los cuales ha tenido dos pequeños brotes de inflamación anterior y uno posterior que fueron tratados con corticoides generales manteniéndose la AV en 0,5.

