Una niña de 22 meses fue atendida en nuestro hospital por una convulsión tónico-clónica, generalizada, de 5 minutos de duración, no acompañada de fiebre. La paciente presentaba vómitos y diarrea maloliente de 2 días de evolución. En el examen físico se encontró una paciente inquieta, con desarrollo normal para su edad. Su temperatura era 36,7°C, con 128 pulsaciones por minuto, frecuencia respiratoria de 24 por minuto, tensión arterial de 104/46 mmHg. La turgencia cutánea estaba reducida; el tono era normal. No se detectaron alteraciones neurológicas. No había antecedentes en su historia de anomalías congénitas ni enfermedad epiléptica. Los estudios de laboratorio mostraron: hemoglobina 13 g/dl, hematocrito 38%, volumen corpuscular medio 78 fL, leucocitos 8400/mm3, plaquetas 43700/mm3. El frotis mostró predominio linfocitario y eritrocitos hipocrómicos de tamaño normal. Otros estudios fueron: PCR < 1 mg/dl, glucosa 92 mg/dl, urea 17 mg/dl, creatinina 0,3 mg/dl, sodio 142 mEq/L, potasio 4,5 mEq/L, calcio 10,1 mg/dl, fósforo 4 mg/dl, fosfatasa alcalina 182 UI/L, ALT 34 U/L (VN 1-41), AST 15 U/L (VN 1-38). El LCR fue claro, sin células, con valores normales de proteínas y glucosa. No hubo hallazgos patológicos en la microscopia de la orina ni de la materia fecal. La investigación de antígeno del rotavirus en la materia fecal por el método de aglutinación del látex fue positiva. A la segunda hora de su hospitalización sufrió una convulsión tónico-clónica que duró 30 segundos. Se le administraron 0,3 mg/kg de diazepam intravenoso. El EEG fue normal. En el coprocultivo no se aislaron gérmenes. No hubo hallazgos anormales en la resonancia magnética cerebral realizada luego del egreso del hospital.
