Una adolescente de 14 años, previamente sana, presentó cuatro convulsiones tónicoclónicas generalizadas en un lapso de alrededor de 30 minutos después de cenar, asociadas a vómitos y pérdida transitoria de la conciencia; dos horas después ingresó en un hospital zonal donde sufrió dos convulsiones similares que cedieron con diazepam. La paciente estaba febril e hipoxémica; una radiografía de tórax reveló infiltrados pulmonares bilaterales; se le realizó lavado gástrico con resultado negativo y fue derivada a nuestro hospital. El interrogatorio fue negativo para un pródromo infeccioso, tos, estridor, hemoptisis, disfagia, ingesta de tóxicos o drogas, contacto con roedores e insectos y convulsiones previas. Al ingreso la paciente estaba alerta con un puntaje en la escala de coma de Glasgow de 15/15, bien perfundida y sin edemas. Sus signos vitales fueron 48 respiraciones por minuto, 122 latidos por minuto, tensión arterial 110/70 mmHg, temperatura axilar 38,2ºC, saturación transcutánea de oxígeno de 93% recibiendo oxigenoterapia al 40% por máscara. Al examen físico se destacaron unas lesiones costrosas sin flogosis en pie derecho, de una semana de evolución; había aleteo nasal y rales crepitantes difusos en ambos pulmones; el resto del examen físico fue normal. El laboratorio evidenció leucocitosis neutrofílica: 22.000 glóbulos blancos/mm3 y una leve acidosis metabólica: bicarbonatemia 20,9 mEq/L; el resto de los análisis de sangre y orina fueron normales. Una radiografía de tórax mostró infiltrados pulmonares difusos bilaterales sin derrame pleural y silueta cardíaca normal ; el electroencefalograma, electrocardiograma y ecocardiograma no evidenciaron alteraciones. Secuencialmente, recibió cefotaxime, vancomicina, clindamicina; se administró furosemida endovenosa cada 6 h (100 mg/día en total), se restringió el aporte hídrico a pérdidas insensibles y continuó con oxigenoterapia por máscara. En las siguientes 48 h hubo una significativa mejoría clínica con normalización radiológica, se suspendió la antibioticoterapia. En un nuevo interrogatorio, la paciente confesó la ingestión de un insecticida como intento de suicidio luego de una discusión familiar. Se recuperó el tóxico en estado líquido en el domicilio, sin identificación. Mediante la técnica de cromatografía en capa fina se detectó pesticida organoclorado (no se identificó compuesto específico); el resultado fue negativo para la muestra de sangre y orina. Se otorgó el alta al cuarto día de internación en buen estado de salud.

