Paciente de sexo masculino de 8 años de edad, hijo de padres sanos, sin antecedentes patológicos de relevancia, que consultó por aparición progresiva de una tumoración en la región anterior de la rodilla derecha. No refería dolor, impotencia funcional ni modificación de la marcha. El examen físico mostraba una amplitud de movilidad de rodilla completa, sin desejes ni discrepancia de longitud de miembros. A la palpación no existían otras lesiones identificables. El examen neurovascular no reveló alteraciones. Las radiografías iniciales mostraban una lesión osteoblástica localizada en la epífisis y la tuberosidad anterior de la tibia. Las características radiográficas eran sugestivas de una lesión benigna. Se realizó una biopsia a cielo abierto a través de un abordaje anterior, que respetó el aparato extensor. Las características macroscópicas eran similares a las de un osteocondroma. Los hallazgos histológicos confirmaron el diagnóstico.

Ocho meses luego de la resección hubo recidiva de la masa en la misma localización. En esta oportunidad, el paciente se presentó con dolor y limitación para la actividad física. Se realizó una segunda resección con idéntico abordaje. Intraoperatoriamente, se confirmó la resección completa de la lesión con fluoroscopio. Dos años después de la primera cirugía, se produjo una segunda recidiva de la lesión, aunque en esta oportunidad las molestias eran ocasionales con la actividad habitual. La resonancia magnética permitió apreciar la afectación de gran parte de la epífisis. Debido a la posibilidad de producir un cierre precoz de la fisis con una cirugía más radical, se decidió posponerla hasta la madurez esquelética del paciente o hasta que la sintomatología fuese incapacitante.

