Paciente de 17 años, sexo masculino; consulta por presentar reiterados accesos dolorosos caracterizados por hemicrania pulsátil, dolor urente de tipo neurálgico en área frontal y retroorbitaria y fenómenos productivos autonómicos homolaterales (rinorrea y lagrimeo). Los episodios eran de corta duración (de 45 segundos a 5 minutos), reiterados, subintrantes, postraban al paciente y deterioraban sensiblemente su actividad diaria y su vigilia. Ocasionalmente se acompañaban de vómitos. Este cuadro presentaba, al momento del ingreso en nuestro servicio, 6 semanas de evolución; el tratamiento analgésico y antimigrañoso había sido totalmente ineficaz. Examen neurológico intercrítico normal. Valoración oftalmológica y otorrinolaringológica normales. Psicodiagnóstico y perfil de personalidad sin elementos remarcables. Se efectuaron neuroimágenes (RMN/RMN angiográfica), que fueron normales. Se empleó indometacina, con muy pobres resultados. Los indicadores de calidad de vida y el calendario de cefaleas mostraban un importante deterioro.

Se decidió usar entonces alguno de los fármacos que cumplen un rol de estabilizadores de membrana, como el grupo de drogas antiepilépticas (DAE) relativamente nuevas, entre las cuales se eligió el topiramato (TPM). Tal decisión tuvo en cuenta informes sobre indicios de eficacia en el tratamiento del SUNCT8 y su mejor perfil de bioseguridad, respecto de los otros agentes (gabapentín, lamotrigina). Se comenzó con 25 mg/d en una sola toma nocturna hasta llegar a 75 mg/d con idéntica posología. La introducción del TPM en el esquema redundó en una reducción parcial importante (50-75%, no completa) de los episodios, con una evidente mejoría de la calidad de vida del paciente documentada por el MIDAS, instrumento que si bien no fue desarrollado específicamente para el seguimiento de este cuadro permite valorar, mediante una escala global, el compromiso diario del paciente afectado.

