Se trata de un varón de 37 años, que nos remiten por primera vez en Septiembre del 2009 desde el Servicio de Rehabilitación de nuestro hospital, para valoración de pérdida de peso. El equipo multidisciplinar de rehabilitación, identificó su exceso de peso como un factor negativo para su recuperación funcional y el éxito en el logro de las metas propuestas en su programa de rehabilitación.
En el año 2000, tras un accidente de tráfico; sufre una lesión medular incompleta, que le deja como secuela una paraplejia a nivel motor Ll y a nivel sensitivo L3.
El paciente, cuando es valorado por primera vez en nuestras consultas, refiere que desde siempre ha presentado exceso de peso, su peso previo al accidente de tráfico era de 110 kg. A raíz de la lesión, fue ganando peso y esto condicionó el abandono de su programa de rehabilitación (realizaba tres veces por semana natación) así como mayor dificultad para desplazarse de forma progresiva (precisando de muletas para el desplazamiento por interiores y silla de ruedas para el desplazamiento por exteriores).
Había realizado varios intentos para perder peso, sin éxito. Su peso 150 kg y su altura 1,83 cm2, índice de masa corporal (IMC) 44,08 kg/m2; cintura 140 cm. Tensión Arterial (TA) 145/89. En la analítica presentaba una función renal y hepática normal; glucemia en ayunas 82 mg/dl; Colesterol total 165 mg/dl y triglicéridos 119 mg/dl.
Teniendo en cuenta su alto riesgo para desarrollar cormobilidades y alta mortalidad asociada a su obesidad mórbida, junto con su madurez y el cumplimiento satisfactorio de los regímenes higiénico-dietéticos anteriores, se sometió finalmente a una valoración por el equipo multidisplinar, compuesto por las Unidades Clínicas de Endocrinología y Nutrición, Salud Mental y Cirugía Laparoscópica. Tras descartar que no presentaba alteraciones en la esfera spicoafectiva ni contraindicaciones quirúrgicas, su caso fue aprobado; y se sometió a un Bypass gástrico en Y de Roux por vía laparoscópica en octubre 2011.
Tras la cirugía bariátrica el paciente ha presentado una pérdida de peso importante, con un porcentaje de pérdida de peso de 44% de su peso corporal tras dos años. Su peso actual, es de 84 kg que corresponde a un IMC 25,08 kg/m2. A pesar de sus limitaciones físicas, secundarias a su paraplejia, el paciente ha retomado la natación. Analíticamente no ha presentado ningún déficit vitamínico ni alteraciones en el hemograma y toma como tratamiento un complejo vitamínico. Como complicaciones post-quirúrgicas, tiene una enfermedad por reflujo gastroesofágico leve que trata con la toma de inhibidores de la bomba de protones (IBP) a diario.

