Paciente de 27 años de edad, sexo femenino, con ERC secundaria a hipoplasia renal diagnosticada a los 2 años de vida. A los 9 años de edad, con ERC en estadio VD, recibe un trasplante renal con donante vivo relacionado; presentó pérdida de la función del trasplante por rechazo crónico ocho años después, requiriendo entonces ingresar en un plan de hemodiálisis trisemanal. Presentó múltiples complicaciones por obstrucciones e infecciones de los accesos vasculares para hemodiálisis. Es derivada a nuestra institución diez años después por agotamiento de los accesos vasculares. Se realizó angiografía de los miembros superiores, inferiores y de la vena cava, y se evidenciaron trombosis de ambas venas yugulares, subclavias, tronco innominado, así como también de ambas venas femorales e ilíacas. Sin la posibilidad de un trasplante vivo relacionado, se decide ingresarla en plan de diálisis peritoneal e inscribirla en plan de urgencia para recibir un trasplante renal de donante cadavérico. Se coloca catéter para diálisis peritoneal, iniciando dicho tratamiento inmediatamente después con el uso de cicladora, y se logra una dosis de diálisis adecuada y con buena tolerancia.
Debido al estado vascular de la paciente, el riñón trasplantado requeriría una anastomosis vascular aorto-cava, llevando esto al abordaje peritoneal y perdiendo la posibilidad de continuar con la diálisis peritoneal en el período de posoperatorio del trasplante hasta la recuperación de la función. Se plantea entonces la necesidad de una vía de acceso convencional en el momento del trasplante.
Cuando se dispuso del riñón cadavérico, en el acto quirúrgico, luego de realizado el trasplante, se colocó un catéter en la vena ovárica para realizar hemodiálisis. Se disecó la vena ovárica derecha (dilatada por la obstrucción de la vena ilíaca), se colocó un catéter tunelizado Quinton Permcath® Dual Lumen de 40 cm de longitud y 14,5 French de diámetro, se realizó una sutura de contención en ella y se lo hizo progresar hasta la vena cava inferior. Se constató por radioscopia la colocación y se realizó la tunelización subcutánea en pared abdominal. El procedimiento fue bien tolerado. Se comenzó a anticoagular con heparina sódica 6 horas después de la cirugía. Cuarenta y ocho horas después del trasplante renal requirió su primer tratamiento dialítico, que se realizó por el catéter colocado con flujo de bomba de sangre óptimo sin presentar complicaciones, permitiendo realizar el tratamiento dialítico hasta la recuperación de la función del trasplante.

