Mujer de 55 años que acude al Servicio de Urgencias del hospital por presentar en los 3 días previos un cuadro de vómitos e intolerancia a la ingesta y sin respuesta al tratamiento con antieméticos. Presenta episodio sincopal en su domicilio con recuperación espontánea y, tras escasos minutos en Urgencias, sufre parada cardiorrespiratoria que requiere 25 minutos de reanimación cardiopulmonar avanzada, incluyendo 5 desfibrilaciones.
De la primera analítica obtenida en Urgencias destaca sodio 131 mEq/l, potasio 1,8 mEq/l, creatinina 4,74mg/dl, urea 115mg/dl, pH 7,22 (venoso), bicarbonato 18,9 mEq/l.
La paciente ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde, tras colocación de sonda nasogástrica, se produce salida de 2.000 cc de contenido gástrico. Tras la estabilización inicial, se realiza tomografía axial computarizada (TAC) abdominal donde se objetiva estómago muy distendido con abundante gas como consecuencia de impactación de balón intragástrico en antro y presencia de burbujas de aire en pared gástrica y mínimo neumomediastino. De vuelta en UCI se realiza endoscopia digestiva alta apreciándose balón intragástrico impactado en antro que se extrae sin complicaciones y evidenciándose numerosas erosiones antrales con mucosa indemne.

Se inicia hipotermia terapéutica como medida postresucitación, que debió suspenderse tras 10 horas por shock profundo con afectación miocárdica y fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) deprimida (<25%) requiriendo uso de aminas vasoactivas.
En los días posteriores a suspender la sedación, la paciente presenta un Glasgow coma score (GCS) de 8 puntos. En TAC craneal, electroencefalograma (EEG) y potenciales evocados, se objetivan datos compatibles con encefalopatía postanóxica severa. Se realiza traqueostomía percutánea y pasa a planta de Medicina Interna, tras 12 días en UCI, con GCS mantenido en 9 puntos.

