Mujer de 65 años que había acudido al servicio de urgencias por dolor de inicio brusco en la fosa renal izquierda, irradiado a la región inguinal ipsolateral, que no cedía con analgesia habitual. Como antecedentes personales presentaba: alergia a penicilina, hipotiroidismo y dislipemia. Como antecedentes quirúrgicos tenía dos legrados y una conización cervical, extracción de quiste ectodérmico del ovario derecho y corrección de hernia inguinal derecha. No refería traumatismos recientes ni tratamientos anticoagulantes o antiagregantes en el momento actual.
La exploración física revelaba palidez mucocutánea, sensación de masa a la palpación de la fosa lumbar izquierda, con puñopercusión renal positiva. Estaba afebril y la presión arterial al ingreso era de 110/60 mmHg.
A su ingreso, el hemograma mostraba un hematocrito del 32,1% y hemoglobina de 10,1 g/dl, que descendieron progresivamente y presentaron a las pocas horas valores de hematocrito del 22,8% y de hemoglobina de 7,5 g/dl.
La tomografía computarizada abdominopelviana con contraste describía una masa de, aproximadamente, 17 × 10 cm de diámetro, heterogénea, de localización renal izquierda, de estirpe fundamentalmente grasa, que producía rotura de la cortical en el polo superior, con una gran colección hemática en el espacio renal y perirrenal izquierdo, con imágenes de alta densidad en relación con sangrado activo y desplazamiento vascular y de órganos adyacentes. También se observaba sangrado en el interior de la masa tumoral. El diagnóstico radiológico fue de angiomiolipoma renal izquierdo roto, con sangrado activo.
El diagnóstico clínico fue de síndrome de Wünderlich o hemorragia retroperitoneal secundaria a rotura espontánea de angiomiolipoma renal izquierdo. El tratamiento fue mediante nefrectomía izquierda.
El estudio anatomopatológico describió macroscópicamente una pieza de nefrectomía izquierda, con un peso de 360 g, que medía 16 × 10 × 3,5 cm y contenía en su interior una masa de 16 × 6 cm que ocupaba la mayor parte de la pieza, de coloración amarillenta y aspecto adiposo. Microscópicamente, el tumor fue de localización intrarrenal y estaba constituido por tejido adiposo maduro, escaso componente vascular y ocasionales fascículos musculares. La técnica de inmunohistoquímica mostró negatividad para HMB 454. El diagnóstico histopatológico fue de angiomiolipoma renal fragmentado.

