Paciente de 62 años de edad sin alergias medicamentosas conocidas, con antecedentes de síndrome depresivo en tratamiento médico, diagnosticado de tumor vesical infiltrante (pT2G2) hace 11 años por el que realizó tratamiento conservador con Resección trasuretral (RTU) + quimioterapia con Cisplatino y Radioterapia (RT) adyuvantes. El paciente permaneció libre de enfermedad durante 11 años, hasta que se diagnosticó de un tumor ureteral distal izquierdo por urografía endovenosa, por lo que se le practicó una Nefroureterectomía izquierda (Anatomía patológica: Carcinoma urotelial pT3G3). 3 meses más tarde se le practicó un RTU por recidiva de tumor vesical (pT2G3) con afectación de trígono, y posteriormente se inició tratamiento adyuvante quimioterápico con Carboplatino y Gemcitabina (CBP-GEM) de carácter paliativo, descartándose cirugía radical dado que el paciente presentaba enfermedad extravesical y adenopatías retroperitoneales.
Transcurridos 3 meses desde la RTU, el paciente ingresa procedente de urgencias, donde acude por mal estado general, disminución del nivel de consciencia y fiebre. A su llegada a urgencias el paciente presentaba fiebre de 39º C con un cuadro de escalofríos francos y obnubilación. El abdomen era blando y depresible, no peritonítico. Se objetivó pene tumescente con glande necrótico y con supuración purulenta, con adenopatías inguinales bilaterales palpables. Al tacto rectal la próstata era mediana y de consistencia pétrea. Se solicitó valoración por el servicio de neurología que objetivó un cuadro confusional con desorientación y afasia, sin déficit campimétrico ni déficits motores aparentes. La analítica sanguínea mostraba: Hematocrito 36,1%, 10.000 leucocitos, 87% neutrófilos, 175.000 plaquetas, coagulación y función renal normal. Se le practicó una TC cerebral que descartó la presencia de lesiones agudas y una ecografía abdominal que no objetivó alteraciones. El despistaje de benzodiazepinas, barbitúricos y opiáceos en sangre resultó negativo.
Se orientó el caso como un cuadro séptico de origen genitourinario secundario a necrosis purulenta de glande por lo que se practicó una penectomía total + uretrostomía perineal.
Durante el postoperatorio se le realizó una TC abdómino-pélvica que informó de la presencia de 3 imágenes hepáticas hipodensas puntiformes inespecíficas. Masas suprarrenales bilaterales hipodensas no sugestivas de adenomas, adenopatías mayores de 1 cm periaortocavas, masa delante de psoas iliaco izquierdo de 3 cm. compatible con recidiva local. Vejiga urinaria con paredes difusamente engrosadas de predominio en cara anterior y con infiltración de grasa perivesical. Los hemocultivos y urocultivos realizados resultaron negativos (probablemente debido a que el paciente había estado tomando Amoxicilina-Clavulánico durante la semana previa). Interrogando al paciente explicaba que presentaba un priapismo no doloroso desde hacía un mes y que hacía una semana había presentado una macha necrótica en el glande por lo que había iniciado el tratamiento antibiótico (siguiendo prescripción de médico de familia). El paciente presentó una buena evolución clínica, por lo que fue dado de alta.
La anatomía patológica mostró una invasión de todo el pene con infiltración de los cuerpos cavernosos y del tejido fibroso circundante por carcinoma urotelial de alto grado.

El paciente fue dado de alta orinando clara y espontáneamente a través de la uretrostomía perineal. Actualmente prosigue con el tratamiento quimioterápico que había iniciado (CBP-GEM), presentando en estos momentos una estabilización de su patología.

