Paciente varón de 36 años, sin antecedentes personales reseñables, que consultó por cuadro de macrohematuria asintomática de 2 semanas de evolución. La exploración física, las pruebas de laboratorio, la citología urinaria y la cistoscopia eran normales.
En la urografía intravenosa se evidenciaba un efecto masa en polo inferior de riñón derecho, con desplazamiento craneal del sistema colector.
El TAC abdominal mostraba una masa renal derecha heterogénea de 10 cm, en polo inferior, con realce periférico, áreas hipodensas centrales y calcificaciones. Se observaban asimismo adenopatías látero-cava, retrocava e interaorto-cava, siendo la mayor de 4 cm.

Se practicó nefrectomía radical derecha y linfadenectomía retroperitoneal, mediante abordaje abdominal anterior. El estudio anatomopatológico reveló la existencia de un adenocarcinoma renal de células claras de 10,5 x 9 cm y afectación metastásica de 9 de los 12 ganglios linfáticos aislados, cuyo tamaño oscilaba entre 0,3 y 6 cm.
El postoperatorio transcurrió con normalidad hasta el 4º día, en el que se observó la salida de un líquido lechoso y denso por el catéter de drenaje. El cultivo del líquido era estéril y su análisis bioquímico y citológico era compatible con quilo: pH: 7,581, 7600 células nucleadas/mm3 (82% mononucleares, 18% polinucleares), colesterol: 352 mg/dl, triglicéridos: 3920 mg/dl. En la tinción con Sudan III se visualizaban abundantes gotas de grasa neutra.
Se realizó TAC abdominal, observando una colección líquida de 10 cm en porción izquierda del mesenterio, compatible con linfocele.

Con el diagnóstico de ascitis quilosa se instauró tratamiento consistente en suspensión de dieta oral y nutrición parenteral total. Ante el incremento del débito de la fístula quilosa en las 48 horas siguientes al inicio del tratamiento, se añadió octreótide (0,1 mg/8h, subcutáneo), observándose un descenso manifiesto del drenaje quiloso.
Se realizó linfografía isotópica (99mTc) a los 12 y 24 días del inicio de la fístula, observando un acúmulo de trazador medial a cadena ilíaca derecha, compatible con linfonodo, sin objetivarse fuga linfática alguna.

En TAC de control, tras 9 días sin débito fistuloso, se comprobó la persistencia del quilocele retroperitoneal, procediendo a realizar drenaje TAC-dirigido del mismo. El drenaje de la colección se mantuvo hasta los 7 días, tras 4 días sin débito.

El paciente permaneció en dieta absoluta y con nutrición parenteral total durante 15 días. El tratamiento con octreótide se mantuvo 22 días.
Cinco meses después de la intervención quirúrgica el paciente permanece clínica y radiológicamente libre de enfermedad y sin evidencia de fuga quilosa.

