Se trata de un paciente de 70 años con antecedentes de intolerancia hidrocarbonada y osteoporosis secundarias a tratamiento esteroideo por EPOC tipo bronquitis crónica y antecedentes de hábito tabáquico importante, con múltiples ingresos por descompensación y sobreinfección respiratoria (algún episodio por pseudomona fluorescens).
En un ingreso por descompensación de su enfermedad respiratoria y en el contexto de un síndrome miccional obstructivo por el que era revisado y tratado en consultas externas de Urología, presentó episodio de hematuria macroscópica con coágulos con polaquiuria y disuria, realizándose ecografía que mostró crecimiento endoluminal vesical, compatible con neoplasia vesical.

Se realizó RTU de tumoración de aspecto sólido situado sobre pared lateral derecha, junto a meato ureteral izquierdo de 1 cm de diámetro aproximado y con resultado en el estudio anatomopatológico de carcinosarcoma heterólogo, con afectación de la muscular (estadio B de Jewett- Marshall). A pesar del diagnóstico anatomopatológico de carcinoma urotelial infiltrante se desestimó la cistectomía radical por contraindicación de anestesia general por sus problemas respiratorios.
Cuatro meses después de esta primera resección transuretral, el paciente presentó nuevo episodio de hematuria, realizándose nuevas pruebas complementarias (ecografía, cistoscopia), que mostraron recidiva de tumor vesical de unos 3 cm de diámetro situado sobre pared lateral derecha- trígono de aspecto sólido, que se resecó nuevamente con resultado en el estudio anatomopatológico de tumor con diferenciación pseudosarcomatosa del estroma y células multinucleadas gigantes tipo osteoclasto con producción de material osteoide.

En el post-operatorio, el paciente presentó insuficiencia respiratoria grave que precisó maniobras de reanimación cardiopulmonar; la evolución posterior fue satisfactoria, siendo dado de alta tras quedar asintomático.
Dos meses después, ante nuevos episodios de hematuria importante con disuria y polaquiuria, precisando sondaje vesical por episodio de reducción aguda obstructiva del flujo urinario, fue necesario ingresar al paciente, y al no controlar la hematuria, intervenirlo con anestesia general pese a sus problemas respiratorios, realizándose cistoprostactectomía radical y derivación urinaria no continente tipo Bricker.
Aunque la situación clínica posterior general fue buena, 14 días después de ser intervenido, presentó suboclusión intestinal, sepsis y fracaso multiorgánico, falleciendo finalmente.
