Se trata de una paciente de 70 años de edad sin antecedentes patológicos de importancia, residente en el área rural del departamento de Antioquia, Colombia, que fue sometida a la resección de un macroadenoma hipofisario invasor, productor de prolactina, que afectaba la región selar y se extendía al espacio subaracnoideo comprometiendo el quiasma y el tracto óptico izquierdo, lo que le había producido síntomas visuales. El Grupo de Neurocirugía del hospital se encargó de la resección transcraneana del tumor, sin que se presentara ninguna complicación en el periodo posoperatorio inmediato. Seis semanas después de la cirugía, la paciente presentó edema y eritema en la zona quirúrgica, que progresaron a pesar del tratamiento inicial con cefazolina y clindamicina en el hospital local, por lo que fue remitida a nuestra institución.
En el examen físico de ingreso, la paciente presentaba eritema, calor, secreción purulenta en la herida quirúrgica y ptosis palpebral ipsilateral, sin compromiso inflamatorio periorbitario. Los resultados de los exámenes de laboratorio iniciales revelaron un recuento de leucocitos normal (6.610 células/mm 3, neutrófilos: 46 %). La proteína C reactiva, la velocidad de sedimentación globular, la función renal y los electrolitos, fueron normales. En la tomografía computadorizada simple y la contrastada, se observó una colección líquida subdural laminar y captación meníngea del medio de contraste a nivel del parietal izquierdo, así como una pequeña colección líquida en los tejidos blandos epicraneanos, de 25 por 8 mm, en la región frontal izquierda y atenuación heterogénea sin reacción perióstica en la tabla ósea del área de la craneotomía.

Se hizo una craneotomía, se drenó la colección líquida (100 ml en la región epidural y 10 ml en la subdural) y se tomaron muestras para los cultivos. Tres días después del procedimiento quirúrgico, se obtuvo el crecimiento de bacilos Gram negativos en el cultivo de hueso y de las colecciones alojadas en las zonas epidural y subdural, que posteriormente se tipificaron como Y. regensburgei. El aislamiento se confirmó utilizando el sistema de identificación Vitek ® 2 compact y se corroboró con el sistema Phoenix ®, con un intervalo de confianza del 99% en ambos casos. Con base en el perfil de sensibilidad, se cambió el tratamiento antibiótico a 400 mg de ciprofloxacina cada ocho horas por vía intravenosa; dada la evolución favorable de la paciente, se decidió completar 42 días de tratamiento con 750 mg cada 12 horas por vía oral. Un año después, no se había presentado recurrencia de la infección.

