Se trata de una mujer de 82 años de edad, con 45 kg de peso, que consultó por presentar una ulceración persistente en el paladar duro que producía intenso dolor, halitosis y dificultad para deglutir. La paciente refería la presencia de una masa palatina de 60 años de evolución con ulceración en el último año y que en los últimos dos meses había tenido un crecimiento exagerado, lo que aumentó las molestias descritas.
En el examen clínico de la cavidad oral, se encontraron 28 piezas dentales en total, con incrustaciones en oro y coronas de metal-porcelana en los molares y premolares. El periodonto estaba sano, sin bolsas ni inflamación gingival.
En el paladar se observó una masa de consistencia firme en la línea media, que medía 5 x 3 x 1,5 cm, aproximadamente, y ocupaba casi toda la bóveda palatina. La mucosa que la cubría era muy delgada y, en el lado izquierdo, mostraba una zona de ulceración de un diámetro aproximado de 7 mm.

Por su apariencia clínica, se consideró el diagnóstico diferencial entre torus palatino expuesto y una lesión tumoral de tipo osteoma, si su origen fuera de tejido óseo, o, en caso de originarse en los tejidos blandos, entre un granuloma piógeno y una neoplasia. Por esta razón, se decidió practicar resección quirúrgica de la lesión.
La paciente firmó el consentimiento informado para el procedimiento quirúrgico que se iba a practicar, y autorizó la evaluación histopatológica y la publicación del caso clínico.
En el periodo preoperatorio, se practicaron los exámenes de laboratorio de rigor y la valoración por anestesiología general; el caso se manejó con fase higiénica periodontal, control de la placa bacteria na y refuerzo de las medidas de higiene oral.
Se tomaron impresiones del arco superior e inferior, las que se enviaron al laboratorio dental para la confección de una placa palatina en acrílico, que se utilizó como soporte y protección después del procedimiento quirúrgico.
Se planeó la extirpación del torus palatino, haciendo uso de estrictas medidas de asepsia y bajo anestesia general. Se inició con una incisión en el rafe palatino a lo largo de toda la extensión de la lesión. Se disecaron y elevaron colgajos mucoperiósticos laterales completos, hasta llegar al paladar óseo. Se practicó osteotomía con una fresa refrigerada de baja velocidad en los surcos anteriores y laterales de la lesión, con una profundidad de casi un centímetro de profundidad. La osteotomía se continuó con cincel, allanando la superficie ósea, hasta reconstruir la anatomía de la bóveda palatina con una fresa redonda para hueso. Luego, se hizo la plastia de los tejidos blandos, adaptando los colgajos y suturando con puntos simples. Finalmente, se colocó la placa acrílica con pasta Coe-Flex  sobre toda la superficie palatina, la cual protegía la herida, prevenía la hemorragia o formación de hematomas, la protegía contra el trauma por alimentos y ayudaba a la cicatrización.
Una semana más tarde se hizo el control posoperatorio y se colocó nuevamente la placa con Coe-Flex . Doce días después se retiraron la placa y los puntos de sutura, y se limpió la herida. A los seis meses, se comprobó una evolución clínica satisfactoria, con aspecto normal del paladar.

Para el estudio de histopatología se remitieron cuatro fragmentos de menos de 0,6 x 0,3 cm de tejido epitelial erosionado, seis fragmentos de 1,5 cm de tejido óseo de aspecto sano y tres fragmentos de 1 cm de hueso del área necrótica.
En la mucosa oral, se encontró notable hiperplasia reactiva del epitelio escamo-celular con paraqueratosis sin atipias nucleares en la dermis; además, extensos infiltrados inflamatorios que, en algunos sitios, eran de tipo crónico y linfoplasmocitario y, en otros, se asociaban con neutrófilos polimorfonucleares que formaban microabscesos. Todo esto demostraba un importante proceso inflamatorio activo, posiblemente debido a ulceración por trauma local.

El tejido óseo presentaba cambios de hiperostosis, consistentes en aumento del grosor de la capa de hueso compacto y de la densidad del hueso trabecular, sin ninguna evidencia de transformación maligna.
Se hizo diagnóstico histopatológico de hiperplasia simple de la mucosa, con proceso inflamatorio crónico e importante actividad aguda de vecindad, e hiperostosis ósea ( torus palatinus ).

