Se presenta el caso de una paciente de sexo femenino de 47 años de edad, que ingresó por un cuadro clínico iniciado en junio de 2009 y caracterizado por astenia, adinamia y dificultad para la deambulación secundaria a disnea y edema de los miembros inferiores. Posteriormente, presentó edema progresivo que se extendió a la cara y se asoció con palidez cutánea y aumento de 32 kg de peso, aproximadamente, en los últimos seis meses, sin cambios en la dieta, por lo cual asistió a un hospital local donde le diagnosticaron hipertensión y diabetes de novo, y le iniciaron manejo farmacológico. En octubre de 2009, presentó hirsutismo en los pómulos, el mentón, los hombros y el tercio superior del tórax, alopecia y caída del tercio externo de las cejas. Fue valorada por el Servicio de Endocrinología, donde consideraron el síndrome de Cushing y solicitaron exámenes de laboratorio.
Persistió con edema progresivo e incapacidad para la deambulación secundaria a este, por lo que asistió a un hospital local donde le diagnosticaron infección de vías urinarias por Enterococcus spp. y Escherichia coli, iniciaron antibioticoterapia y documentaron hipopotasiemia persistente a pesar de la reposición intravenosa. Además, presentaba lesiones equimóticas y petequiales en las extremidades, con tiempos de coagulación y recuento de plaquetas normales, Se practicaron exámenes de laboratorio que reportaron: tirotropina (TSH), 1,12 UI/ml; hemograma con descenso de hemoglobina (12/01/2010, 12,5 g/dl y 14/12/2010, 8,5 g/dl) con volúmenes normales; deshidrogenasa láctica (LDH), 2.220 UI/L; hiperazoemia prerrenal, y lesiones hepáticas por ecografía abdominal total, por lo cual se decidió remitir la paciente a un hospital de mayor nivel de complejidad, para su estudio y manejo.
Al ingresar a nuestra institución, se encontró una paciente de 117 kg de peso con un índice de masa corporal (IMC) de 37,7 kg/m2, taquicárdica, con oxígeno por cánula nasal a 2 L/minuto, con adecuada oxigenación y equilibrio ácido-basico. Presentaba facies cushingoide y signos de virilización, edema generalizado de predominio en los miembros inferiores, y lesiones equimóticas en los sitios de venopunción, la cara anterior de las glándulas mamarias, el hipocondrio derecho, los muslos y la cara anterior medial de los brazos. Presentaba ideas delirantes de persecución (“Una mujer me hizo brujería”) y fuerza 2/5 en miembros superiores y 1/5 en miembros inferiores.
Por el cuadro clínico y los hallazgos en el examen físico, se consideró que cursaba con un síndrome de Cushing suprarrenal, por lo que se solicitó concentración urinaria y sérica de cortisol, con un valor de cortisol sérico de 38,9 μg/dl (valores de referencia: 5-25 μg/dl), TC de tórax y abdomen (protocolo para suprarrenal) y valoración por endocrinología. Se continuó con tratamiento antihipertensivo, insulina subcutánea y anticoagulación plena por cursar con dolor torácico asociado a disnea; se descartó un síndrome coronario agudo y se sospechó muy probable tromboembolia pulmonar, para lo cual se solicitó angiotomografía de tórax y monitorización continua.
El 19 de enero de 2010, durante su traslado para una TC abdominal, la paciente presentó paro cardiorrespiratorio sin respuesta a las maniobras de reanimación y falleció.
Por tratarse de una paciente sin diagnóstico etiológico, se solicitó practicar la autopsia Clínica. El Servicio de Patología reportó un carcinoma de la glándula suprarrenal izquierda, de 400 g de peso, con metástasis al hígado y extensión a la vena cava ; esta última desencadenó una trombosis masiva de dicha vena, lo cual ocasionó un estado de bajo gasto e hipoperfusión, con el posterior deceso de la paciente.

