Se trata de un paciente de sexo masculino de 41 años de edad, que consultó por un cuadro clínico de dos meses de evolución consistente en urticaria, angioedema en manos y pies, y dificultad respiratoria cuando estaba en una piscina, que cedió espontáneamente; también había presentado urticaria en un antebrazo al contacto con una botella fría. Tenía antecedentes personales de rinitis, asma y conjuntivitis alérgica. Se le practicó la prueba del cubo de hielo, que fue positiva a los cuatro minutos. Fue tratado con fexofenadina, con mejoría total de los síntomas.
