Mujer de 32 años se controló por su ginecólogo por dolor hipogástrico intenso. El estudio inicial identificó várices pelvianas por lo que se derivaron al Servicio de Urgencia de la Clínica Dávila para manejo del dolor y evaluación por cirujano vascular. De sus antecedentes médicos se destaca una colecistectomía por colelitiasis en 2011 y una cirugía bariátrica, gastrectomía vertical (= manga gástrica) en 2014. Se le practicaron algunos exámenes de laboratorio, en particular las pruebas hepáticas y proteína C-reactiva se encontraron en rango normal. Para controlar su dolor, recibió 20 mg de morfina e.v., seguido por un cambio brusco del cuadro clínico: el dolor hipogástrico cedió, pero dio su lugar a un dolor epigástrico asfixiante, irradiado en la espalda luego a todo el abdomen.
Recibió AINE-s e.v., con solo mínima mejoría en el dolor. Se realizó ecotomografía abdominal, sin encontrar alteraciones significativas. Se controlaron las pruebas hepáticas, encontrando gran aumento de SGOT y SGPT, con mínima alza de GGT, pero con fosfatasas alcalinas normales. Se hospitalizó para manejo del dolor y observación. Se descartó hepatitis infecciosa y coledocolitiasis, la colangioresonancia mostró una vía biliar fina, sin la más mínima sospecha de cálculo. El dolor cedió después de > 6 h de duración, con disminución lenta en las transaminasas, cuya normalización tardó una semana. No se produjo alza de amilasa y/o lipasa. Durante su hospitalización cursó también tromboembolismo pulmonar, con buena evolución clínica. Con respecto a patología ginecológica se diagnosticó síndrome de congestión pélvica requiriendo estudio angiográfico y eventual embolización, pero ante la necesidad de anticoagular por tromboembolismo pulmonar no se realizó mayor estudio durante su hospitalización.

La paciente nunca había tenido molestias previas compatibles con este trastorno funcional, ni manifestaciones clínicas de la disquinesia del esfínter de Oddi. Por consiguiente, no vimos indicación de realizar manometría de Oddi y tampoco esfinterotomía biliar. Se controló en forma ambulatoria 2 meses más tarde con todos sus exámenes en rango normal. Solo refirió meteorismo, hinchazón ocasional, al igual que en los años anteriores, sin dolor intenso tipo biliar. Estaba recibiendo anticoagulación oral.
