Mujer de 40 años que 5 meses después de su tercer parto (noviembre de 2007) presentó edema facial y de extremidades. La presión arterial era normal. La albuminemia fue 1,40 g/ dl, colesterol 562 mg/dl, triglicéridos 716 mg/dl, creatinina 1,0 mg/dl, nitrógeno ureico (NU) 10,7 mg/dl, proteinuria 20.630 mg/24 h, clearance de creatinina 69 ml/min/1,73m2 y el sedimento de orina normal. Existía un hipotiroidismo subclínico (TSH 9,63 microUI/ml). Los ANA, ANCA, ASLO, C'3 y C'4 fueron negativos o normales. Se administraron 3 pulsos de metilprednisolona continuando con prednisona oral (60 mg/día). La biopsia renal mostró una nefropatía membranosa (NM). Se adicionó ciclofosfamida (CF), administrándola en pulsos mensuales de 500 mg, enalapril y tiroxina. Seis meses después (mayo de 2008), el SN persistía incólume (proteinuria 18.790 mg/día, albuminemia 1,9 g/dl, colesterol 321 mg/dl, triglicéridos 429 mg/dl), por lo que se cambió la CF por micofenolato mofetil (MMF) 2 g/día, manteniendo la prednisona. A los 8 meses del inicio de la terapia (julio de 2008) presentómetrorragia. El examen ginecológico mostró una masa en el cuello uterino correspondiendo a un CCU epidermoide con linfangitis carcinomatosa. La tomografía mostró adenopatías pelvianas y retroperitoneales, etapificándose el cáncer en como FIGO III AB. Se suspendió el MMF. Se descartó practicar una histerectomía por lo avanzado del cáncer y se efectuó radioterapia externa y quimioterapia con cisplatino. En enero de 2009, 6 meses después del diagnóstico del CCU, mientras recibía braquiterapia, prednisona 20 mg, lovastatina, enalapril y tiroxina; el síndrome nefrótico era moderado (albuminemia 3,8 g/dl, colesterol 254 mg/dl, triglicéridos 352 mg/dl, proteinuria 3.700 mg/24 h), existía hematuria microscópica y no había azotemia. Al año del diagnóstico del CCU (julio de 2009), el SN estaba en remisión completa. En los 2 años siguientes presentó una tromboflebitis iliofemoral, algunos episodios de cistitis y aparecieron adenopatías cervicales y supraclaviculares izquierdas metastásicas, que motivaron una nueva quimioterapia. En noviembre de 2011, cuatro años después del diagnóstico del SN, su estado general era bueno a pesar de sus metástasis y el síndrome nefrótico persistía en remisión completa.

