Paciente de sexo femenino de 53 años de edad, previamente sana, con historia de tres semanas de evolución de compromiso del estado general, fatiga, pérdida de peso, cefalea y mialgia generalizada. A la semana siguiente, la paciente evolucionó con placas y pápulas eritematosas, dolorosas, que predominaban en cara, cuello, brazos y piernas.
De los exámenes de laboratorio, el hemograma mostraba neutropenia, trombocitopenia, anemia y blastos. Se confirmó el diagnóstico de leucemia mieloide aguda por medio del estudio de la médula ósea, por lo que se decidió iniciar quimioterapia de inducción con daunorubicina y citarabina y terapia adyuvante con Filgrastim®(G-CSF) para el manejo de la neutropenia febril asociada.
A los 13 días post-quimioterapia, junto con un aumento del número de neutrófilos, la paciente presentó un incremento de lesiones, en forma de ampollas y bulas hemorrágicas rodeadas por placas inflamatorias muy sensibles localizadas en cara, cuello y extremidades, que se asociaban a fiebre alta, artralgias y mialgias. Se descartó por medio de exámenes y cultivos del líquido de las pseudoampollas, la presencia de infecciones virales, micóticas y bacterianas.
La paciente persistió con fiebre, cefalea y evolucionó con conjuntivitis y erosiones en mucosa oral y lengua, asociadas a hiperplasia gingival. Se realizó una biopsia de las lesiones cutáneas, que mostró edema y un denso infiltrado neutrofílico en la dermis, sin signos de vasculitis, compatible con síndrome de Sweet. Producto de lo anterior, se comenzó tratamiento con hidrocortisona intravenosa, que se asoció a una mejoría significativa de las lesiones cutáneas. Sin embargo, la paciente falleció antes de comenzar el segundo ciclo de la quimioterapia, debido a una insuficiencia cardiaca y respiratoria. No se obtuvo autopsia.

